viernes 6 de noviembre de 2009

Confieso que he pecado: El error de generalizar

urbano hombre

 

Generalizar es señalar la paja en el ojo ajeno sin reparar en la viga del nuestro.
Anónimo

El sistema de transporte de la capital de mi país es un desastre. Los buses la mayoría de las veces son chatarras ambulantes, a la vez que trampas de muerte y lóbregas cavernas hediondas, escenario del sufrimiento diario de aquellos desdichados que no tienen otra alternativa para transportarse.

Los dueños de dichos vehículos lo único que les importa es la cuota diaria que les tiene que entregar el conductor del vehículo y todo lo demás es secundario para él.
Por lo inhumano del sistema, los conductores conducen como energúmenos y son la principal causa del estrés generalizado que vivimos la mayoría de los conductores que tenemos la desgracia de toparnos con ellos.

En mi concepto todos los conductores de estos anacrónicos ejemplos de nuestro tercermundismo todos son iguales: maleantes, groseros, irresponsable y una amenaza a todo lo que sea decencia y respeto al derecho ajeno.
Todos son iguales.” – decía mientras meneaba mi cabeza de un lado al otro.

Sin embargo un día en uno de los corredores de nuestro país me tocó ponerme en una fila que conducía a una caseta de peaje en la cual el sistema de cobro se acababa de dañar.
Por ello me veía en la disyuntiva de luchar contra una jauría de carros que se empeñaban en dejarme fuera de la fila más cercana por algún oscuro motivo.

Cual fue mi sorpresa, que uno de los llamados “Diablos Rojos” se dio a la tarea no solo de darme cortesía para poder entrar a la fila que me urgía, sino que además ayudó a muchos de los desventurados que se encontraban en mi misma situación.

En realidad, ya había visto varios ejemplos de conductores – no sólo de buses de transporte, sino además de taxis – que ostentaban buenos sentimientos hacia sus congéneres y que desplegaban cortesía en el manejo; respeto hacia las leyes y consideración hacia los demás conductores. En realidad los había visto, pero no había caído en cuenta de ello.

Ello me llevó a darme cuenta de que muchas veces durante el día tendemos a tachar a los individuos pertenecientes a algún grupo social – léase políticos; léase personas de barrios populares; léase personas pertenecientes a un gremio o profesión, etc. – como individuos uniformes en su comportamiento y con los mismos patrones de comportamiento.

Muchas veces el estrés diario nos lleva a actuar así, impidiéndonos ver la realidad a nuestro alrededor: los individuos todos tenemos similitudes, pero también muchas diferencias.

El hecho de generalizar y tildar a una persona en base a su profesión o medio de vida simplemente es una forma fácil de denigrar a nuestros semejantes.
Además sirve como forma de dar rienda suelta a todo ese cúmulo de frustraciones que acumulamos día a día en nuestra lucha diaria por el sustento y por alcanzar la excelencia.

El hecho de generalizar nos pone en una posición aparente de poder, la cual nos permite señalar los errores de los demás sin reparar en los muchos dedos que apuntan hacia nosotros: nos convertimos en una sociedad de “señaladores” profesionales.

Lo propio es auto examinarnos y detectar aquellos comportamientos que nos hacen repelentes o indeseables hacia nuestros semejantes y con ello comenzar a cambiar las cosas desde donde realmente tenemos el control: nuestro interior.

Autor: Yohel Amat

miércoles 4 de noviembre de 2009

Confesiones de un mediocre en rehabilitación: Capítulo 7; De la adolescencia a la etapa adulta – La Gran Transición

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Capítulo anterior: Capítulo 6; Las Bases del Futuro

De cómo emprender una gran tarea… pero con todas las de perder

Tal y como ya hemos comentado, venimos a este mundo con todo el equipo necesario para alcanzar las alturas más altas y para desarrollar plenamente todos los talentos con los que nacemos y sin embargo somos programados para perder.

Pero como siempre, cuando alguien pierde otros ganan.

Mi experiencia

Yo crecí en una ciudad pequeña y fronteriza de mi país. Eran los 80, Siglo XX, y la verdad es que es una época que recuerdo con mucha nostalgia, ya que era joven y creía estar seguro de lo que quería de la vida.

A mis 18 años solo quería tres cosas:

  • Conseguir mi documento de identidad que me acreditara como ciudadano mayor de edad (“Para poder hacer lo que me daba la gana” – pensaba.)
  • Entrar a la universidad (Para estudiar la carrera de computadoras y para conocer chicas)
  • Conseguir un trabajo (“Para comprar lo que quisiera”)

¿Difiere esto mucho de lo que usted deseaba a esa edad? Estoy seguro que no.

Y si tienes esa edad al leer ésta columna o si estas pronto a cumplirla, también creo que deseas lo mismo, exceptuando lo de la carrera de computadoras, donde estoy seguro que tendrás otros gustos al respecto.
En realidad esa carrera la elegí simplemente por instinto, producto de varios artículos que había leído en diferentes revistas.
Nunca en mi vida había tenido una computadora, así que este deseo se basaba puramente en suposiciones y en corazonadas de que ello era lo que realmente deseaba hacer en la vida.

image Deben tomar en cuenta que para 1982 las computadoras personales apenas habían salido al mercado y sus precios eran altos.
Por ejemplo, una típica computadora IBM – compañía inventora del género de la computadora personal - podía costar alrededor de $6,000.00 y en mi hogar no disponíamos de tamaña cantidad.

Nunca tomé ninguna prueba de aptitudes para ver si mis talentos eran los adecuados para la carrera y menos aun analicé si el mercado estaba preparado para profesionales de dicha carrera.
Tampoco calculé los costos de dicha carrera para ver si en la familia disponíamos de lo necesario para sufragarla.
En otras palabras, todo lo hice basado en pálpitos y en suposiciones, conducta que los años me han enseñado es suicida, como lo reiteraremos más adelante en la presente obra.

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Una de las grandes ilusiones que tenía a esa edad era la de estudiar en España, ya que tengo mucha familia allá.
Sin embargo del sueño nunca pasé. Nunca hice un análisis de ese deseo y de que era lo que necesitaba para alcanzarlo.
Y peor aún: mi padre tampoco.

A muy temprana edad mi nos llevó a todos en casa a un viaje de un mes a España, recorriendo muchas partes de ella y dejándome, hasta el día de hoy, con varios de los recuerdos más agradables de mi vida.
De allá mi padre vino con dos cosas: con una inversión en bonos y con la idea de que fuéramos a estudiar a España la universidad.

Cometí un error en aquella ocasión – uno de los primeros que cometería a lo largo de mi vida – y fue que dilapidé los beneficios de mi primera aventura financiera.
Varios de esos bonos estaban a mi nombre y todavía recuerdo que periódicamente tenía que ir al correo público a recoger los cheques que correspondían a los dividendos ganados. Si mal no recuerdo los cheques eran trimestrales.

Como buen “animalito salvaje” - en términos financieros - nunca abrí una cuenta de ahorros con ese dinero; o preparé un fondo para el ambicioso sueño de irme a estudiar al extranjero.

Yo pensaba que todavía ese sueño estaba lejos y que llegando el momento las cosas se arreglarían solas y todo saldría bien.

Lo que hice fue:

  • Seguir esperanzado en que mi papá en su momento me daría todas las facilidades para cumplir ese sueño que él había despertado;
  • Y gastarme el dinero trimestral tan pronto como pudiera en cosas fútiles e innecesarias en términos del alcance de mis sueños, ya que de metas… nada.

Ahora, ya empezaba a vivir en mi “matriz” y por ello me dejé llevar por los mensajes de mi entorno, los cuales le enseñan a uno a gastar y consumir. Lo último a lo que te incentivaban es a ahorrar.

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Si hubiera sabido aprovechar la oportunidad que mi padre me dio – ¡Pobre púber ignorante! - hubiera ahorrado dicho dinero para poder tener los recursos necesarios para alcanzar el gran anhelo que tenía de estudiar en el extranjero.

Sin embargo, carecía totalmente tanto del conocimiento como de las herramientas mentales necesarias para haber podido aprovechar esa oportunidad sabiamente.

Por un lado mis progenitores no estaban conscientes de que necesitaba una guía al respecto, y por otro ni yo estaba en la capacidad – es lo más probable – de asimilar el consejo en caso de haberse dado.

En otras palabras, por mi falta de visión ya estaba comprometiendo mi futuro, al no prepararme para alcanzar mis futura metas.
En lugar de eso me dediqué a vivir para el presente y a esperar a ver qué pasaba.

He querido resaltar este punto – ampliamente explicado en capítulos anteriores – para ilustrar que en la adolescencia es que empezamos a adquirir los malos hábitos que serán nuestra perdición en el futuro.

(continuará)

Autor: Yohel Amat

martes 3 de noviembre de 2009

Tu también puedes “brillar”

La persistencia es de nuevo en este caso, como en muchas otras cosas de este mundo, la primera y más importante clave del éxito.
Anónimo

Este anuncio - originario de Tailandia -tiene un mensaje tan poderoso que he optado por publicarlo en éste blog, ya que me ha conmovido casi hasta las lágrimas.

Nos muestra la irreal historia de una sorda con deseos de aprender a tocar el violín… todo a ritmo de música clásica.

Vemos las burlas de los demás y los clásicos “realistas” que quieren hacerle ver la realidad: una sorda no podrá nunca tocar el violín.
Nuestra protagonista aún así persiste y lo primero que consigue para alcanzar su objetivo es un mentor.
Se trata de un músico callejero el cual – y sin tener ningún tipo de relación con ella - sí cree en su deseo ardiente y la apoya y alienta.

Durante el transcurso del anuncio vemos como a su alrededor todo el mundo - expertos en el arte de saber porqué los sueños no se van a realizar – le dicen todos los motivos por los cuales ella va a fracasar.

Su mentor le regala su primer violín y con él comienza su entrenamiento… y además arrecian los problemas.
Ello siempre será así porque cuando se trata de un ideal noble siempre habrá resistencia para probarnos a nosotros mismos de que estamos hechos y si realmente nos lo merecemos.

Posteriormente vemos como ella comienza a practicar y practicar sin que nada ni nadie le haga desistir.
Mientras tanto ni por parte de su propia hermana – la cual es pianista – recibe ningún apoyo.
Todo lo que recibe son mensajes como:

- “¿Puede una gallina volar?
- “¿Puede un sordo aprender a tocar el violín? ¿Por qué no aprendes otra cosa?

Llorando habla con su mentor y le pregunta, desesperada: “¿Por qué tengo que ser diferente que los demás?”; a lo que él le contesta:

- “¿Y porqué tendrías que ser igual? La música es algo visible. Cierra tus ojos y la verás.

¡Qué contraste!

Sus compañeros en el colegio se burlan de ella… nadie cree en su sueño. Sin embargo nuestra protagonista se mantiene firme practicando y en aras de su sueño el cual es participar en un concurso de música clásica. ¡Qué locura!

Para colmo de males unos gamberros en la calle le destrozan su violín y además hieren a su mentor el mismo día del concurso. Ello descorazonaría hasta al más templado, sin embargo nuestra heroína arregla como puede su violín y se presenta al concurso, cuando ya daban por sentado que no asistiría.

En ese momento toca con el corazón en la mano y da rienda suelta a todo el dolor y frustración acumulado en el camino recorrido hasta ese momento: el momento de demostrarle a todo el mundo que ella si podía ser una gallina voladora.

Las notas – inaudibles para ella – fluyen con la pasión de alguien que está en el éxtasis de hacer lo que siempre deseo realizar y que por ello aprovecha el momento para poner alma, vida y corazón en cada uno de sus movimientos, en aras de la perfección.

De más está decirles que al final recibe una ovación de pie, junto con el mensaje final: “Tu puedes brillar”.

Espero que ustedes también lo disfruten como yo lo he hecho y que podamos darnos cuenta de que los sueños están a nuestro alcance, solamente requerimos de dos cosas: creer en nosotros mismos y decidirnos a ir a por ello.

Autor: Yohel Amat

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domingo 1 de noviembre de 2009

Conflicto Generacional

Xavier Sáez–Llorens
xsaezll@cwpanama.net

Cuando una persona empieza a decir que sus tiempos fueron mejores que los actuales, su mente ha iniciado síntomas de senilidad prematura. Me fastidia cuando médicos veteranos critican a los doctores bisoños, tildándolos de deficientes en capacidad analítica y faltos de apego a los andares tradicionales de nuestra profesión. No parecen recordar sus propios titubeos pretéritos. Lo que más me irrita, sin embargo, es escuchar a adultos moralistas manifestando que la juventud de hoy exhibe una profunda pérdida de valores. Paja verbal. Por mucho que nos veamos tentados a pensar de esa manera, la percepción de que “el pasado fue mejor” es falaz, estéril e incluso perniciosa.

No podemos retrasar la evolución natural de una sociedad que se adapta recurrentemente a modernos y disímiles desafíos. Este tipo de conflicto generacional surge multitudes de veces al pasar de una cohorte etárea a otra, pero parece interpretarse como un desastre que nadie había podido prever con antelación.

Para mitigar pesimismos, convendría repetir esa famosa charla dictada por un galeno británico que circula por la red cibernética desde hace varios años.

Este orador citaba cuatro frases populares que se emiten de forma cíclica: “La juventud es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad. Nuestros hijos ya no se ponen de pie cuando una persona anciana entra. Responden a sus padres y son simplemente malos”; “Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada y horrible”; “El mundo llegó a su punto crítico. Los hijos ya no escuchan a sus padres. El fin no puede estar muy lejos”; y “Esta juventud está malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes y no podrán mantener nuestra cultura”.
Al enunciarlas, la concurrencia asentía de conformidad con cada una de las locuciones. Apenas se silenciaron los murmullos, él reveló el origen de dichas citas: La primera frase es de Sócrates, que vivió del 470 al 399 a.C.; La segunda es de Hesíodo, pronunciada el año 720 a.C.; La tercera es de un sacerdote, 2000 a.C.; y la cuarta estaba escrita en un vaso de arcilla descubierto en las ruinas de Babilonia, con más de 4 mil años de existencia. Ante la perplejidad de los asistentes, el disertante exhortó al público: “Señores, relájense, que la cosa siempre ha sido así”.

Lo único que cambia realmente es el entorno social. Nosotros, al ir cumpliendo años, nos alejamos de esa juventud y olvidamos que, a la misma edad, éramos muy parecidos a los chavales contemporáneos. El ritmo de un objeto en movimiento no puede describirse adecuadamente si el evaluador también se mueve.

Actuemos con inteligencia. Nuestra labor como individuos experimentados no es enrumbar las costumbres y proyectos de vida de los jóvenes por senderos recorridos décadas atrás, sino protegerlos de riesgos innecesarios, inherentes a la escasez de información o desinformación que propiciamos en sociedad, escuela u hogar.

La educación sexual integral es, quizás, el mejor ejemplo de nuestras falencias como ciudadanos, educadores y padres. Años atrás, la iniciación sexual precoz tenía como posible consecuencia adversa la adquisición de gonorrea o sífilis, ambas tratables con penicilina. Ahora, el muchacho inexperto se expone al virus del sida, dolencia terrible e irreversible. Los nuevos adolescentes, además, están padeciendo infecciones crónicas por herpes y HPV debido a la moda actual de sexo oral y anal con compañeros para evitar riesgo de embarazo. Lastimosamente, por más sermones de abstinencia y fidelidad que pregonemos, enseñanzas que avalo, no vamos a lograr un impacto significativo en su conducta sexual. Hay que insistir, además, en hablar del inofensivo y demonizado condón, propaganda que ha sido tristemente abandonada por las autoridades sanitarias y los medios de comunicación.

El más grande placer en la vida para un adolescente es hacer lo que los mayores le indican no hacer. Tengo varios amigos profesionales cuyos hijos han caído en drogas, embarazos indeseados o infecciones sexuales debido a un ejercicio parental anticuado, rígido y dogmático. Como decía Shakespeare, “Los viejos desconfían de la juventud porque han sido también jóvenes”.

La Prensa

Una semana de silencio…

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La vida humana se parece a un camino cuya salida es un precipicio horroroso; nos advierten de ello desde los primeros pasos; pero el decreto está ya pronunciado: es preciso adelantar siempre sin poder retroceder.
Jacques Benigne Bossuet

Primero que todo les debo una explicación. Durante meses me propuse escribir diariamente en éste blog, tanto para mí – como catarsis para deshacerme de la angustia y de la culpa – cómo principalmente para ustedes, mis queridos lectores.

Durante ese lapso de tiempo derramé en las páginas de éste blog mi dolor y mi pena ante el azote inmisericorde de la adversidad. El lacerante dolor causado por el látigo impío sobre mis carnes y sobre mi espíritu era insoportable en algunos casos, y ustedes debieron haberlo intuido en algunos de mis escritos.
Sin embargo siempre estuve consciente de que a pesar de que el frío viento del invierno hincara sus dientes sobre mí el verano llegaría… y así ha sucedido.

Llegó en la forma de un nuevo comienzo. Llegó en la forma de una nueva oportunidad.
Nadie ha dicho que soy digno de ella ni nadie garantiza que esta sea MI oportunidad… simplemente me aferro a ella con la satisfacción de saber que Dios aprieta… pero no ahoga.

En el momento justo que las fuerzas me estaban abandonando y que el agua comenzaba a entrar a borbotones por mi garganta, surgió la mano amiga que me tomó de la mía y no solo impidió mi impío viaje hacia las oscuras profundidades de la angustia, sino que me ha llevado a la orilla.
A cambio lo único que me ha pedido es “Sé digno de ello”. Vive Dios que lo haré.

A causa de mi nueva realidad, el tiempo es inmisericorde y por ello quizás notarán que ya no escribiré diariamente o que mis escritos son de más corta extensión, sin embargo mi anhelo por alcanzar la excelencia ahora se ve incrementado por los grandes retos que estaré enfrentando y que desde ya exigen mucho de mi.

Cuento con ustedes para que compartan conmigo los sucesos y eventos que acontezcan de aquí en adelante, como si estuviésemos en una especie de historia que se escribe en el día a día y de la cual no sabemos el final, ya que las páginas se llenarán durante el diario… dinámica pura.

Gracias por acompañarme ahora y siempre y ésta semana de silencio me la regalé para reordenar mis prioridades y para refrescar mi espíritu, ya que escribir a diario exige un esfuerzo agotador de mi parte a pesar de lo mediocre – por ahora - del producto final.
Sin embargo soy consciente de que sólo alcanzaré la excelencia si me someto al riguroso régimen de la acción diaria. Y para ello cuento con ustedes.

Ante mí se yerguen todas las oportunidades posibles para expiar mis pasados pecados y para expulsar por fin y de una vez por todas la angustia y la desesperación.

Ojalá lo pueda hacer en la mejor compañía: ustedes, mis tan queridos lectores.

Autor: Yohel Amat

 

sábado 24 de octubre de 2009

El foráneo de la semana: Capital humano; La esencia de la motivación y el rol de las personas

Hoy en día, en que el Capital Humano ha cobrado una relevancia y reconocimiento en las organizaciones competitivas, muchas son las herramientas y técnicas utilizadas para lograr el mejor perfomance y desarrollo de los colaboradores dentro de una organización a fin de generar competitividad y valor, una de ellas de mayor importancia es la motivación, cuando se habla de motivación del personal en las organizaciones y las empresas se nos presentan muchas ideas y buenas intenciones surgen desde las propias organizaciones, sin embargo ¿Usted se pregunta, cuántas veces eso se manifiesta en los hechos?.

Por ello la motivación en las personas se inicia con la aparición de una serie de estímulos ya sea internos y externos que hacen sentir unas necesidades, cuando éstas se concretan en un deseo específico, orientan las actividades o la conducta en la dirección del logro de unos objetivos, capaces de satisfacer las necesidades.

Para Gary Dessler 1979: "La motivación refleja el deseo de una persona de llenar ciertas necesidades. Puesto que la naturaleza y fuerza de las necesidades específicas es una cuestión muy individual, es obvio que no vamos a encontrar ninguna guía ni métodos universales para motivar a la gente" (DESSLER, Gary (2001): Administración de personal, (8º ed.), Pearson Prentice Hall Hispanoamericana., México, D.F.)

Las personas para actuar con compromiso y esfuerzo requieren ser estimuladas adecuadamente, al respecto recuerdo una cita del escritor Truman Capote: “Quien no imagina es como el que no suda, almacena veneno”. (Nueva Orleans, EE UU, 1924-Los Ángeles, 1984) Novelista estadounidense).

Cuando se trata de motivación del personal en las empresas u organizaciones a muchas de éstas promueven y publicitan lemas encaminados a ensalzar o magnificar sus excelencias en el trato hacia los componentes de sus plantillas, pero ¿Pero la pregunta real sería, cuántas veces eso se manifiesta en los hechos con el trato a su Capital Humano?.

Es cotidiano que muchas empresas y sus directivos particularmente, simulen valorar a los colaboradores de sus empresas, mientras las preocupaciones reales van dirigidas estrictamente a los recursos financieros.

Una de las tendencias en muchas empresas erróneamente es que se obsesionan con tener el mínimo número de empleados al menor coste posible, creyendo con ello que gestionan bien sus costes. Esto último, no es incierto del todo, como tampoco lo es que un despido deja de ser un coste. Sin embargo, si no se logra obtener de un empleado o directivo lo mejor de sí mismo en cuanto a esfuerzo, dedicación, contribución y resultados, tampoco se estará gestionando bien y se despilfarrará dinero del mismo modo, como además el recurso importante del tiempo, el cual es irrecuperable.

Muchos líderes, como académicos, así como las experiencias vertidas e ilustradas en muchos artículos, foros, o congresos y una gran cantidad de ejemplos en todo el mundo prueban que la motivación contribuye a acrecentar exponencialmente la productividad de una organización.

Existen muchas noticias sobre acerca de la incapacidad de las empresas occidentales para motivar a su personal, existe la clásica declaración de intenciones realizada por el presidente de Sony, que dijo con toda serenidad: “Vamos a ganar y Uds. no pueden hacer nada por evitarlo porque llevan dentro de Uds. mismos las causas de su fracaso”.

Abraham J. Maslow (Brooklyn, Nueva York, 1 de abril de 1908 - 8 de junio de 1970) fue un psicólogo humanista estadounidense, nos definió una serie de necesidades que el hombre intenta satisfacer: necesidades de tipo fisiológicas, seguridad, adhesión, realización, estima. Según esto, dichas necesidades se manifiestan casi siempre una tras otra, cuando una necesidad se satisface intentamos satisfacer otra. Aunque no se trata de una regla absoluta, en ciertos casos podemos perseguir simultáneamente necesidades de diferentes niveles.

Maslow definió en su pirámide las necesidades básicas del individuo, colocando las necesidades más simples en la base de la pirámide y las más fundamentales en la cima de la pirámide.

A medida que las necesidades van siendo satisfechas o logradas surgen otras de un nivel superior. Motivación de Maslow:

"Maslow nos ofrece varias claves en el ámbito de la motivación. Si queremos motivar a las personas que tenemos a nuestro alrededor debemos buscar que necesidades tienen satisfechas e intentar facilitar la consecución del escalón inmediatamente superior".

Dado que en occidente nuestras necesidades más elementales están generalmente satisfechas, entran en juego necesidades de un nivel superior, es decir, de estima y realización.

En este sentido, la pregunta que nos podemos hacer sería: ¿Qué es lo real que nos motiva?

F. Herzberg, ((1923 - 2000) fue un renombrado psicólogo que se convirtió en uno de los hombres más influyentes en la gestión administrativa de empresas.

Es especialmente reconocido por su teoría del enriquecimiento laboral y la teoría de la Motivación e Higiene). consideraba que el trabajo en sí mismo es el principal factor de motivación, basándose en un análisis realizado a las reacciones de 1685 empleados de nivel, nacionalidad y sector diferentes, enfrentados a distintos incidentes.

La necesidad de realización, de progresar y de ser reconocido en el trabajo no puede ser satisfecha más que si el estilo de dirección de la empresa permite una organización del trabajo en la cual el personal encuentre los factores de motivación necesarios.

Tom Peters (nació el 7 de Noviembre del 1942 en Baltimore. Estudió ingeniería civil en Cornell University y después economía en Stanford University donde ha obtenido un M.B.A. y Ph.D. En 2004 ha recibido un doctorado honorario de la Universidad Nacional de Management de Moscú. Es un guru del management de los negocios desde los años 70 hasta hoy) no dudaba al respecto: “¡Es absurdo¡ Y no son los ejemplos los que faltan, el empleado medio es capaz de levantar montañas, ahora bien hay que pedírselo y crear un clima favorable” esa es la clave.

Algunos estudios recientes en gestión Humana, demuestran hasta qué punto resulta motivante para el personal llevar a cabo desde la dirección iniciativas del tipo “ser tenido al corriente” a través de una buena comunicación e información del personal, así como lo desmotivante y negativo que resulta ser dejado de lado.

Una organización competitiva si desea saber realmente lo que motiva o desmotiva a un miembro del personal, lo más acertado y sencillo no es otra cosa que preguntarle. En el Reino Unido ciertos servicios de la función pública organizan entrevistas de motivación en cuyo transcurso los superiores jerárquicos interrogan a sus colaboradores sobre su función actual, anterior, realizaciones, satisfacciones, aspiraciones, de forma que comprendan mejor aquello que les motiva. Estas iniciativas ejercen una influencia muy positiva en el sentimiento de ser importante y reconocido por la dirección como una parte importante de ella.

Nunca olvidemos, que una empresa no es más que la suma de las personas y capacidades que la componen, movilizar ese potencial ilimitado puede resultar apasionante y los resultados inimaginables.

Pretender citar en estas breves líneas, todas las iniciativas o esfuerzos desplegados para estimular la motivación haría necesario más espacio y tiempo, sin embargo, lo expuesto me parece claro: el Capital Humano de una empresa, la que sea en forma indistinta, es quien en última instancia pondrá en marcha con todos los recursos de esta (administrativos, financieros, físicos y técnicos). Entonces ¿Porqué negarles ser el mejor aliado de quien les administra? DE mi experiencia y formación las organizaciones eficientes y competitivas, esto ya no se convierte en una opción, sino más bien, en la dinámica de los tiempos que marchan aún paso cada día más acelerado, la motivación es ya una obligación de gestión y de buenas prácticas, de la que no pueden evadirse los empresarios o rectores que tienen responsabilidades sobre otras personas.

"Carácter es la motivación interna para hacer lo correcto, cueste lo que cueste".

Fuente: http://bit.ly/1aLLj9
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Autor: Mg. Luis Adolfo Meneses Romero

Ejecutivo Senior, Magíster graduado en la Maestría en Dirección Estratégica de Empresas en la Pontificia Universidad Católica del Perú – CENTRUM. Con una amplia experiencia profesional y laboral de 25 años de servicio, tanto en el sector público y privado. Profesional en Administrador de Empresas de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, con entrenamiento especializado profesional como Experto en Logística y Operaciones con un Post Grado en ESAN, Experto en Gestión Administrativa y Gerencial con Post Grado en la UPC. Competente con una amplia experiencia en temas de Gestión Gerencial y Empresarial, Comercio Exterior, Compras, Operaciones Aduaneras, Recursos Humanos, Relaciones Industriales, Operaciones, Logística, Producción, Negociación, Desarrollo Organizacional, Gestión, Derecho Aduanero, Derecho Administrativo y Derecho Tributario. Gestor de Programas de Desarrollo, Capacitación y Entrenamiento Laboral. Experiencia en cargos de Dirección de Logística, Administración, Recursos Humanos, Operaciones y Dirección. Especialista en Gestión y Desarrollo del Capital Humano y habilidad para Liderar, administrar, dirigir, conducir y gestionar equipos humanos a la consecución de los objetivos delineados y al logro de resultados. Gran adaptabilidad a nuevos entornos y labores bajo presión y que requieren capacidad y competencia profesional. Especialista en Logística privada y pública con amplia experiencia. Conocedor de la legislación de Contrataciones y Adquisiciones del Estado y de las del Sistema Nacional de Control, como de las modernas herramientas, técnicas y estrategias de la logística, a fin de gestionar los procesos de abastecimientos, transformación y distribución al menor costo, en el tiempo oportuno, lugar adecuado y calidad requerida; bajo el enfoque de convertir en una fuente de ventaja competitiva la administración de la cadena de abastecimientos de la Empresa. Agente de Aduanas con amplio conocimiento y experiencia en operaciones de comercio exterior y conocedor de la legislación tributaria, aduanera, administrativa y de comercio exterior.

lmeneses@electroperu.com.pe

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jueves 22 de octubre de 2009

Confesiones de un mediocre en rehabilitación: Capítulo 6; Las bases del futuro

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Capítulo anterior: Capítulo 5; La Adolescencia, el perfeccionamiento de la mediocridad

Tus defectos como hijo son mi fracaso como padre.
César a Cómodo, en la discusión previa a su asesinato.

Por supuesto que influye mucho el apoyo que tengamos de nuestros padres, ya que por desgracias para muchos no sólo hablar con sus hijos de sexo es tabú; lo más grave es que temas tan vitales como los siguientes son considerados “incómodos” y raras veces son conversados abierta y sinceramente con sus hijos.
¡Graves son las consecuencias de actuar así!

Esos temas los resumo a continuación y les podríamos llamar…

Las Bases del Futuro

las bases del futuro

Estos y otros temas más son el material con el cual se construye el futuro de esos adolescentes que tanto amamos.
Y aún así dejamos que sus jóvenes mentes “llenen los espacios” que nosotros los padres dejamos, con información basura aprendida de ineptos más torpes que ellos mismos. “Ciegos guiando ciegos”.

¿Qué he aprendido?: “Los mediocres, por acción u omisión, le enseñan a sus hijos a perpetuar la estirpe”

No es lo mismo acumular conocimiento que ser educado

Generalmente el sistema encargado de “educar” a nuestros hijos tiene un solo norte: preparar buenos empleados.
Para nada les interesa su formación como ciudadanos integrales con espíritu emprendedor.

Es por ello que la mayoría de esos adolescentes terminarán mal preparados; en trabajos que nunca quisieron; viviendo vidas que no planificaron; deseando cosas que nunca podrán tener (al menos con las herramientas mentales con las que contarán); renegando de lo injusta que ha sido la vida con ellos; y en fin: seres sin rumbo, mediocres y fracasados.

Las probabilidades de que dicho sistema produzca futuros ciudadanos exitosos en un ambiente tan hostil a él, son aterradoramente remotas.

Nos llenamos la mente de conocimientos; memorizamos hasta la saciedad todos los libros de texto; pero al final del camino sabemos mucho de nada.
Sobre como planificar nuestro futuro desconocemos todo, ya carecemos de lo más elemental: un plan de vida (PdV) que nos indique los pasos a seguir para lograr explotar en su totalidad nuestro potencial.

Sin embargo no quiero que me malinterpreten: el conocimiento es necesario, ya que él nos da las herramientas para que la consecución de nuestras metas sea más fáciles de lograr.
Por supuesto que en este punto algunos de ustedes podrán argumentar que hay muchos ejemplos de personas carentes de educación universitaria – inclusive de educación media – que han tenido éxito en la vida.

Sin embargo para mí esto no es más que una excusa para justificar nuestra pereza de estudiar, ya que para alcanzar un título hay que tener coraje y decisión; y tener una idea clara de lo que se desea.
Sin improvisaciones y sin dejar nada al azar.

Una persona que ve su sus estudios como algo superficial; aburrido; carente de sentido; u opcional lo único que está logrando es comprometer el alcance de sus metas… aunque esta forma de pensar generalmente está asociada a personas que carecen de metas o de un PdV (Plan De Vida).

Sobre ello hablaremos en detalle mas adelante.

"Al estudiante que nunca se le pide que haga lo que no puede, nunca hace lo que puede." - John Stuart Mill

(Continúa: Capítulo 7; De la adolescencia a la etapa adulta – La Gran Transición)

Autor: Yohel Amat