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lunes, 28 de septiembre de 2009

El Arte de Postergar

javiergarciaaznar-blogspot

Lo cierto es que vivimos postergando todo lo postergable; tal vez todos sabemos profundamente que somos inmortales y que tarde o temprano, todo hombre hará todas las cosas y sabrá todo.
Jorge Luis Borgues

Si hay una cosa para la cual he sido bueno la mayor parte de mi vida es para postergar.

Postergar: “Dejar atrasado en el espacio o en el tiempo

Ello ha sido una de las principales causas de la mayoría de los males que me aquejan en la actualidad, y una de las principales lacras de las cuales me estoy deshaciendo.

Ahora, si algo he descubierto es que el postergar las cosas importantes HOY, convierte las mismas en las cosas urgentes de MAÑANA.
Y como ustedes saben ello nos llevará inevitablemente a convertirnos en ineficientes profesionales.

Ahora, sobre los motivos por los cuales postergamos – careciendo en realidad de ninguna ventaja el hacerlo - se ha escrito mucho, sin embargo se han determinado cuatro principales motivos.

Por miedo al fracaso

Conozco personas que tienen ya una edad madura y todavía no saben – para usarlo de ejemplo – manejar un auto.
Les he preguntado al respecto y me dan toda clases de motivos – válidos a vista de pájaro – sin embargo en el fondo he podido determinar – ya que a mi mismo me ha pasado y me pasa aún – que el principal motivo por el cual no se deciden es por miedo. Miedo a no poder. Miedo a intentarlo y chocar el auto. Miedo a causarle daño a otras personas.
Simple y puro miedo.

Mientras actuemos con temor, tenderemos a dejar de hacer las cosas importantes por el espanto de enfrentarnos al fracaso.

Por miedo al éxito

Hay personas que – por increíble que parezca – postergan para evitar el éxito.

Hay personas – durante mucho tiempo yo mismo pensé así – que defienden su postura de desprecio hacia las promociones laborales, argumentando que cada vez que uno asciende en la escalera ejecutiva uno le vende su alma al diablo y ya no tendrá tiempo para tener una vida.

Este es un argumento que no deja tener algo de verdad, ya que muchas personas viven y respiran para su trabajo, descuidando otros aspectos de su vida – familia, amigos, religión, etc. – que son fundamentales en toda persona.

Sin embargo en la mayoría de los casos, una persona con sus metas claramente definidas sabrá como organizar su tiempo para disfrutar del éxito laboral y a la vez del éxito a nivel personal.

Para rebelarse ante la autoridad y para demostrar su poder

Algunas personas postergan única y exclusivamente para demostrarle a sus superiores, compañeros y clientes que ellos tienen el poder y que harán lo que tengan que hacer cuando lo crean conveniente.

A la vez aprovechan para demostrar que son necesarios y que para contar con ellos deberán gozar de su beneplácito.

Por simple y llana pereza o conformismo

Definitivamente que cuando la comodidad campea, que difícil es levantarse y cambiar las cosas; o hacer algo.
Es más fácil seguir disfrutando de las dulces mieles de la inactividad y “ahorrarse la fatiga” cómo decía un pintoresco personaje de un famoso programa de TV.

Si existiera aunque fuera una sola ventaja en el practicar la postergación, se podría entender su aplicación.
Al no existir ni siquiera una, ello nos estará diciendo que deberemos “hacer lo que hay que hacer; en el momento preciso; nos guste o no nos guste”.
Ello será garantía de éxito en lo que nos propongamos.

Autor: Yohel Amat

miércoles, 29 de julio de 2009

El Fracaso Exitoso

fracaso

Todo fracaso es el condimento que da sabor al éxito. - Truman Capote

Uno de los terrores primarios de todo ser humano es el fracaso. Para la mayoría de las personas el mismo es una de las situaciones que mas hay que evitar y basan sus acciones y filosofía de vida en evitarlo a toda costa.

Esto es así porque el fracaso expone a la persona que lo sufre y baja su autoestima.
Además puede hacerlo objeto de escarnio por parte de personas de su entorno, cuyas opiniones – válidas o inválidas – son importantes para el afectado.

Con respecto al fracaso se ha escrito mucho, sin embargo casi todas las teorías y elucubraciones concuerdan en una cosa: el fracaso es parte inevitable de la vida.

Desde que damos nuestros primeros pasos de bebé, ya estamos experimentando nuestros primeros fracasos al tropezar y caer.
Sin embargo siempre habrá una mano que nos ayudará a levantarnos; nos consolará; y nos animará a volverlo a intentar hasta perfeccionar la técnica y caminar con soltura.
Ello – como todo lo bueno y necesario en la vida – toma tiempo.

Lastimosamente, en nuestra vida de adultos - inclusive en algunos casos desde la adolescencia – la mayoría de las veces al caer careceremos de dicha mano amiga que nos ayude a superar los fracasos que nos aquejen. La única constante en ese aspecto es Dios.

Si nuestros propósitos de progreso son firmes, tendremos que aprender a superar los reveses de la vida en solitario y a seguir intentando una vez mas. Seguir tratando.
Bien se ha dicho que el fracaso es un lugar solitario.

El proceso es simple: fracasamos; nos levantamos; aprendemos de la experiencia; lo volvemos a intentar.

Es muy importante resaltar uno de los puntos primarios de este ciclo: el aprendizaje.
De nada vale levantarse y volverlo a intentar sin haber aprendido algo en el proceso, ya que entonces lo mas probable es que volveremos a cometer los mismos errores.

Lo mas importante para tornar el fracaso en éxito es que el mismo nos ayude a adquirir la experiencia y conocimiento necesarios para convertirnos cada vez mas en seres eficientes y proactivos.

Lo importante no es alcanzar la meta, sino la persona en la que nos habremos convertido al lograrla.

El fracaso debe ser la escuela en la cual…:

  • Perfeccionaremos nuestra técnica;
  • Detectaremos nuestras debilidades;
  • Desarrollaremos nuestras fortalezas;

Si en cada uno de los tropiezos en nuestra vida aplicamos estos tres pasos, entonces nuestro fracaso ya no será tal: se habrá convertido en experiencia.
Y la experiencia no tiene precio.

La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido. - Howard P Lovecraft

Todos tememos al fracaso y a la burla, pero la diferencia entre las personas de éxito es que a pesar del temor; constantemente se enfrentan a los obstáculos de la vida en pos de sus metas, mientras que los que se dejan dominar por sus miedos se paralizan; suprimen sus sueños y metas; y se refugian en la densa telaraña de las cosas comunes para refugiarse del fracaso y ocultar sus miedos.

Lo mas importante del ser humano es la capacidad de ver al abismo a los ojos y planificar como vencerle.
Para ello Dios nos dio la inteligencia y el libre albedrío.

Debemos siempre tener en cuenta que el lecho de muerte nos espera a todos.
Por ello cada día de nuestro breve paso por esta Tierra deberemos trabajar para que cuando ese día llegue - y con nuestro último aliento - podamos decir como expresó el gran líder romano Julio César:

“veni vidi vici” (Llegué, vi y vencí).

Autor: Yohel Amat

lunes, 22 de junio de 2009

Las 48 Leyes del Poder: Ley No. 7 - Logre que otros trabajen para usted, pero no deje nunca de llevarse los laureles

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Tal y como lo definimos en la introducción de esta serie de 48 artículos - véase el enlace http://yohelyav.blogspot.com/2009/06/las-48-leyes-del-poder-el-inicio-de-una.html - el propósito es analizar en su totalidad "Las 48 leyes del Poder".
Hoy vamos a seguir con la Ley número 7.

Ley Número 7: “Logre que otros trabajen para usted, pero no deje nunca de llevarse los laureles”

“Utilice la inteligencia, los conocimientos y el trabajo físico de otros para promover su propia causa. Ese tipo de ayuda no sólo le permitirá ahorrar mucho más tiempo y energía, sino que le conferirá un aura divina de rapidez y eficiencia. A la larga, sus colaboradores serán olvidados y todos se recordarán a usted. Nunca haga lo que otros pueden hacer por usted.”

Esta ley es descarada, hay que admitirlo. Sin embargo, durante mis mas de 23 años de vida laboral vi su aplicación decenas de veces.
Y principalmente por personas con mando, ya que ese es el vehículo que las mentes estrechas utilizan para escalar en la estructura jerárquica de las compañías donde laboran.

Aparentemente es despreciable la ley pero sin embargo nunca se puede descartar del todo, ya que si se cuenta con subordinados mediocres o sin aspiraciones ¿Por que no utilizar su trabajo para que otros que si lo deseamos, podamos escalar?

Ahora, de esta ley saco algo que es muy valioso y que muy poco practican: el arte de delegar.

En muchas ocasiones emprendedores y empleados de mando de todos los niveles cometen un error mortal que afectará el posible crecimiento y expansión de sus empresas o compañías o sus posibilidades de ser promovidos, en el caso de los que son empleados.
Esto es tratar de hacer todo ellos mismos.

Dice el diccionario con respecto a la palabra delegar: “Dar a una persona la facultad o el poder para que la represente y los ejerza en su nombre”.

Para los efectos de nuestra disertación, delegar significa pasar el trabajo superfluo o banal a subordinados para que se encarguen de hacer las tareas correspondientes mientras usted se dedica a las cosas importantes y urgentes.
De esa manera su eficiencia aumentará ya que no desperdiciará su tiempo en banalidades sino en actividades que aumenten el rendimiento, utilidad y valor de la actividad a la que se dedique.

Aquellas personas que actúan bajo la premisa que reza “Para que las cosas se hagan bien hay que hacerlas uno mismo” están cometiendo un error garrafal, ya que están desperdiciando su valioso tiempo en actividades que otras personas pudieran hacer.

Ilustraré esto con un ejemplo: en una ocasión tenía una empresa como cliente, cuya gerente todo lo quería hacer por ella misma.

En un momento dado había que comprar equipo especializado de comunicaciones – rama que ella no dominaba, por supuesto – y dicha gerente decidió salir ella misma a comprar los equipos; saltando de tienda en tienda buscando el mejor precio. Todo ello a pesar de que había departamento de compras.

Cuando nosotros llegamos el Presidente de dicha compañía estaba furioso, ya que se había pasado toda la mañana tratando de reunirse con la gerente y la misma se encontraba de “shopping”.

Aparentara que ella estaba actuando correctamente, ya que estaba haciendo dos cosas: buscando un mejor precio y demostrando que le interesaba hacer su trabajo.

Sin embargo el Presidente de la compañía – en medio del disgusto que tenía – razonaba así: “¿Cuanto le cuesta a la compañía la hora de trabajo de esta señora?”
Este razonamiento está lleno de sabiduría: ¿Cuanto le costaba a la compañía una hora de trabajo de esta funcionaria? Por supuesto que mucho mas que el que se le pagaba a los empleados encargados de las compras.

Ella ganaba mas, porque se le pagaba para hacer un trabajo que solo ella sabe hacer; y no para que gastara su valioso tiempo en cosas que cualquiera otra persona podía hacer. He allí el meollo de mi disertación.

Si usted no aprende a delegar, entonces nunca podrá organizar un equipo de trabajo eficiente que sea su soporte mientras usted planifica; analiza; y toma decisiones, que es para lo que usted le pagan; o lo que representa su principal función en su empresa.
Siendo así usted deberá tener la suficiente fe - si otros han podido, ¿Por qué usted no? – en que podrá armar un grupo de trabajadores de su confianza que le asisten en las nimiedades.

Ahora, los principales argumentos que se esgrimen para invalidar lo anteriormente planteado son los siguientes:

  • Falta de confianza en las capacidades y en la honradez de los subalternos: bajo este esquema se esconde una sola cosa: miedo. Miedo a que el subalterno nos robe; miedo a que aprenda secretos de la compañía y que en el futuro se convierta entonces en nuestra competencia; etc.. Usted nunca debe actuar bajo la premisa de que todo el mundo es incapaz o deshonesto ya que ello implicaría un encasillamiento que lo único que causa es que usted y su empresa vivan limitados
  • Falta de capital o resistencia a invertir en subalternos: por supuesto que si su empresa es nueva, lo mas probable es que usted sea un “hombre orquesta” al inicio, ya que no contará con el suficiente capital para contratar todos los empleados que se necesitan. Pero si al crecer su empresa usted sigue pensando así nunca va a crecer lo que pudiera, debido a que todo lo hace usted. En cuanto se pueda sería bueno que usted contratara personal idóneo que le sirva de soporte.

Hay que tener bien claro que usted debe ser dueño de su propio sistema y no de su propia empresa, ya que de otra forma usted no es esclavo de un salario, pero si de una empresa… aunque sea la suya.

Ello implica que si usted se retira una semana de su negocio y el mismo se paraliza, ello quiere decir que usted es esclavo de su empresa y que la misma existirá mientras usted esté pendiente de ella.
De ser así usted deberá diseñar una forma adecuada de ir delegando funciones, de manera que le permita en un momento dado disfrutar de los frutos de todo su esfuerzo pasado y diseñar nuevas estrategias de negocio que le permitan seguir creciendo.


Autor: Yohel Amat