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jueves, 22 de octubre de 2009

Confesiones de un mediocre en rehabilitación: Capítulo 6; Las bases del futuro

portada

Capítulo anterior: Capítulo 5; La Adolescencia, el perfeccionamiento de la mediocridad

Tus defectos como hijo son mi fracaso como padre.
César a Cómodo, en la discusión previa a su asesinato.

Por supuesto que influye mucho el apoyo que tengamos de nuestros padres, ya que por desgracias para muchos no sólo hablar con sus hijos de sexo es tabú; lo más grave es que temas tan vitales como los siguientes son considerados “incómodos” y raras veces son conversados abierta y sinceramente con sus hijos.
¡Graves son las consecuencias de actuar así!

Esos temas los resumo a continuación y les podríamos llamar…

Las Bases del Futuro

las bases del futuro

Estos y otros temas más son el material con el cual se construye el futuro de esos adolescentes que tanto amamos.
Y aún así dejamos que sus jóvenes mentes “llenen los espacios” que nosotros los padres dejamos, con información basura aprendida de ineptos más torpes que ellos mismos. “Ciegos guiando ciegos”.

¿Qué he aprendido?: “Los mediocres, por acción u omisión, le enseñan a sus hijos a perpetuar la estirpe”

No es lo mismo acumular conocimiento que ser educado

Generalmente el sistema encargado de “educar” a nuestros hijos tiene un solo norte: preparar buenos empleados.
Para nada les interesa su formación como ciudadanos integrales con espíritu emprendedor.

Es por ello que la mayoría de esos adolescentes terminarán mal preparados; en trabajos que nunca quisieron; viviendo vidas que no planificaron; deseando cosas que nunca podrán tener (al menos con las herramientas mentales con las que contarán); renegando de lo injusta que ha sido la vida con ellos; y en fin: seres sin rumbo, mediocres y fracasados.

Las probabilidades de que dicho sistema produzca futuros ciudadanos exitosos en un ambiente tan hostil a él, son aterradoramente remotas.

Nos llenamos la mente de conocimientos; memorizamos hasta la saciedad todos los libros de texto; pero al final del camino sabemos mucho de nada.
Sobre como planificar nuestro futuro desconocemos todo, ya carecemos de lo más elemental: un plan de vida (PdV) que nos indique los pasos a seguir para lograr explotar en su totalidad nuestro potencial.

Sin embargo no quiero que me malinterpreten: el conocimiento es necesario, ya que él nos da las herramientas para que la consecución de nuestras metas sea más fáciles de lograr.
Por supuesto que en este punto algunos de ustedes podrán argumentar que hay muchos ejemplos de personas carentes de educación universitaria – inclusive de educación media – que han tenido éxito en la vida.

Sin embargo para mí esto no es más que una excusa para justificar nuestra pereza de estudiar, ya que para alcanzar un título hay que tener coraje y decisión; y tener una idea clara de lo que se desea.
Sin improvisaciones y sin dejar nada al azar.

Una persona que ve su sus estudios como algo superficial; aburrido; carente de sentido; u opcional lo único que está logrando es comprometer el alcance de sus metas… aunque esta forma de pensar generalmente está asociada a personas que carecen de metas o de un PdV (Plan De Vida).

Sobre ello hablaremos en detalle mas adelante.

"Al estudiante que nunca se le pide que haga lo que no puede, nunca hace lo que puede." - John Stuart Mill

(Continúa: Capítulo 7; De la adolescencia a la etapa adulta – La Gran Transición)

Autor: Yohel Amat

lunes, 19 de octubre de 2009

Confesiones de un mediocre en rehabilitación: Capítulo 5 - La adolescencia; El perfeccionamiento de la mediocridad

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La pérdida de nuestras fuerzas es debida más bien a los vicios de la juventud, que a los estragos de los años.
Cicerón

Capítulo anterior: Capítulo 4: De cómo echar a perder un cerebro genial

Sobre esta etapa si tengo que confesar que tuve una infancia feliz, por lo menos que yo recuerde.

Cuando inicié el colegio - alrededor de 1977 - fui con todas las intenciones de conocer esos dos nuevos mundos: el de la educación media y el de la adolescencia, la etapa crucial de todo hombre y mujer.
Es en ella donde nos encontramos en una encrucijada donde podremos escoger por cual camino continuar nuestro caminar… y de esas decisiones dependerá nuestro futuro.
Yo no estaba consciente de esto, por lo que entré a esta etapa crucial de la vida sin un PdV –Plan de Vida - y a “ensayo y error”.

Ahora el principal obstáculo que tenemos en esta etapa no se encuentra en nuestro entorno, sino en nuestro interior: las hormonas.
Esas condenadas nos transforman de niños inocentes en púberos calenturientos en búsqueda de “acción” con el sexo opuesto. También nos nublan la razón y no nos dejan tomar buenas decisiones.
La situación es más grave cuando papá y mamá están más ocupados trabajando, que aconsejando a sus hijos; siendo peor aún cuando alguno de los padres falta.

La pubertad es una etapa muy confusa en la cual el joven se siente perdido; carente de un plan o rumbo fijo.
No sabe que quiere; y si lo sabe no sabe cómo conseguirlo; y en la mayoría de las cosas la situación es aún más grave: piensa que todo lo sabe y que vivirá para siempre.

El peor de los errores que cometemos durante nuestra adolescencia es PENSAR QUE TODAVÍA NOS SOBRA TIEMPO PARA HACER LAS COSAS QUE TENEMOS QUE HACER.

El púber típico se siente inmortal. Piensa que las cosas “le ocurren a los demás”. Por eso hace toda clase de disparates, tales y como:

  • jugar con el sexo antes de tiempo;
  • empezar a crear malos hábitos tales y como fumar o beber bebidas alcohólicas;
  • descuidar sus estudios “porque estudiar es aburrido”;
  • empezar a jugar con el dinero;

image El gran problema - y que algunos aún después de ser adultos todavía tienen - es pensar que todavía hay tiempo de sobra para realizar las cosas que hay que hacer.
Tareas como estudiar, prepararse, planificar, investigar, etc., son consideradas aburridas y propias de viejos. Lo único que interesa es departir con los amigos y “vivir la vida”; ya que ya habrá tiempo para las cosas “aburridas” o “serias”.
Tristemente muchos de esos jóvenes nunca superan ese tipo de actitud y pasarán el resto de su vida actuando en consecuencia.

Es por eso que algunos define la adolescencia como “la etapa donde se adolece de docencia”.

¿Siguen siendo nuestros padres los villanos?

Durante toda nuestra juventud - y en la mayoría de los casos -nuestros padres son los “malos” de la película.
Por supuesto que nuestros “héroes” son nuestros amigos y compañeros, por muy estúpidos y mediocres que sean.

Nuestra mente está nublada por la cantidad de mensajes anodinos que recibimos por todas partes:

  • De nuestros profesores;
  • De nuestros amigos;
  • De nuestros políticos;
  • De la televisión;
  • De las letras de las canciones que escuchamos;
  • De los libros y revistas que leemos (lo cual ya de por sí es un milagro ya que el adolescente promedio no lee ni aunque su vida dependiera de ello)

Sin embargo, de entre todo ese mar de señales -y que la mayoría de ellas lo único que causarán al seguirlas es “naufragar” nuestro futuro - siempre hay algunas que son constructivas, objetivas y didácticas.

Siempre hay un familiar o amigo que nos dice cuales son las cosas realmente importantes; siempre nos tropezaremos con un profesor o maestro que tratará de aconsejarnos con respecto o nuestras malas actitudes o errores para que corrijamos; siempre habrá algún libro o revista donde habrá un artículo que tratará de abrirnos los ojos; siempre habrá un mensaje en la radio o televisión que tratará de darnos el mapa necesario para salir de la adolescencia como personas de éxito y no como “personas de bien”.

Persona de Bien: dícese del asalariado promedio, resentido por no ganar lo que él considera justo y lleno de deudas. Pero eso sí: no le hace mal a nadie. Lo malo es que no se hace bien a sí mismo.

He aquí donde nuestro nivel de responsabilidad por nuestras actitudes aumenta, ya que al ser imberbe ya dejamos de ser niños.
Ya somos más conscientes de lo bueno y lo malo y muy en el fondo sabemos que cosas son importantes y cuáles no, pero la presión de grupo y nuestra falta de madurez nos impiden tomar las decisiones correctas.

Es por ello que tan pocos adultos salen incólumes de la adolescencia.
La mayoría arrastramos durante toda nuestra vida adulta las consecuencias de las malas decisiones o malos hábitos adquiridos durante esta etapa púber de la vida: vicios; embarazos indeseados; matrimonios inmaduros; abandono de la educación por el trabajo; malos hábitos financieros; drogas; pandillerismo; etc.

Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda.
Martin Luther King

(Siguiente capítulo: Capítulo 6; Las bases del futuro)

Autor: Yohel Amat

sábado, 19 de septiembre de 2009

Dibujo en el aire

Ya no quiero vivir con los temores
que prefiero entregarme a la ilusión
y lo que creo, defenderlo con firmeza,
sin historias que me abulten el colchón

Y si un día me siento transformado
y decido reorientar la dirección,
tomare un nuevo rumbo sin prejuicios
porque en el cambio esta la evolución

Evolución, en el cambio esta la evolución

Que mi camino se encuentre iluminado
y la negrura no enturbie el corazón
discernimiento al escoger entre los frutos,
decisión para subir otro escalón

Vivir el presente hacia el futuro
guardar el pasado en el arcón,
trabajar por el cambio de conciencia,
dibujar en el aire una canción

Una canción, en el aire una canción...



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domingo, 13 de septiembre de 2009

Hipócritas con nosotros mismos

interrogante

Un amigo me preguntaba porqué no construíamos ahora catedrales como las góticas famosas, y le dije: Los hombres de aquellos tiempos tenían convicciones; nosotros, los modernos, no tenemos más que opiniones, y para elevar una catedral gótica se necesita algo más que una opinión. - Heinrich Heine

Un Domingo iba manejando cuando de repente me encuentro con un tranque vehicular en plena carretera.
Ello me llamó mucho la atención, ya que por la hora y el día el tráfico debería ser fluido.
Sin embargo el tranque era descomunal.

Con curiosidad me armé de paciencia y esperé a avanzar para darme cuenta de cual era la causa del percance.
Lo que esperaba encontrarme era algún accidente que estuviera obstruyendo el paso.

Sin embargo el motivo de la demora era otro: en la intersección adelante habían varios policías de tránsito.
Lo que sucedía era que los conductores al ver a los policías cambiaban su estilo de manejar y querían ser “más papistas que el Papa”.
Por ello bajaban la velocidad a niveles exasperantes, esperando con ello no llamar la atención de la autoridad, y no convertirse en candidatos a una multa.

Por supuesto que más adelante – cuando ya los policías no los podían ver - volvían a su desenfreno normal y a violar todas las normas de velocidad y de tránsito que pudieran.

Es interesante notar ésta conducta tan humana, de actuar de una forma cuando hay quién nos vea; y de otra cuando estamos solos o sin vigilancia.

El problema no sería tan grave – aunque lo es – si se circunscribiera al manejo.
Lo más grave del asunto es que muchas veces todos los aspectos de nuestra vida los manejamos de la misma forma.

Tendemos a trabajar con ahínco y tesón cuando el jefe nos está vigilando; pero en cuanto desaparece empezamos a perder el tiempo y a tontear.
En los estudios, escribimos como frenéticos cuando el profesor nos está viendo, sin embargo en cuanto voltea empezamos a relajear y a perder el tiempo.

Es vital que las cosas importantes de la vida – en el manejo nos estamos jugando la vida; en el trabajo nos ganamos la vida y labramos nuestro futuro; en el estudio nos formamos como personas y nos preparamos para un trabajo o emprendimiento - las tomemos con la seriedad que ameritan y comprendamos que no le estamos haciendo un favor a nadie al actuar responsablemente, ya que el bien es para nosotros mismos y no para la autoridad que nos supervisa.

La diferencia entre el exitoso y responsable; y el mediocre e irresponsable es muy sutil: el segundo se engaña a sí mismo y es mezquino con su propio futuro y persona.

Cuando aprendamos a actuar de la misma forma, haya o no haya una autoridad presente, entonces veremos como nos empezaremos a sentir mejor con nosotros mismos; dejaremos de actuar como niños y comenzaremos a madurar.

Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos. - Albert Einstein

Autor: Yohel Amat

jueves, 3 de septiembre de 2009

En los negocios se recibe por lo que se paga

salario minimo

"No seas ambicioso y tacaño; la justa medida es excelente en tales casos." - Pitágoras

En muchas ocasiones algunas empresas – y más las que están comenzando – son muy celosas de sus gastos.
Ello es comprensible ya que cada centavo que se ahorre, es uno más a sumar para el renglón “ganancias”.

Éste fenómeno es aún mas evidente en compañías que comienzan operaciones, ya que normalmente nunca se cuenta con el capital que el emprendedor quisiera, y por ello tiene que hacer “de tripas corazón” con el dinero con el que cuente.

Sin embargo es sumamente importante hacer un alto y analizar un renglón que es básico para el éxito futuro de la incipiente empresa… por lo menos hasta que inventen los robots obreros: el recurso humano.

Lo mas conveniente es que las empresas hayan hecho un análisis sesudo sobre cada una de las personas que van a necesitar contratar; especificando claramente las funciones de cada uno y su perfil académico.

En una ocasión un amigo me contó que aplicó en una escuela de cómputo para dictar cursos de computadoras.
Sin embargo, al momento de la entrevista se entera que la compañía pagaba por hora, y que al sacar cuentas ganaría menos que el salario mínimo del país en ese momento.
Además las clases eran espaciadas, por lo que para cobrar el equivalente a un mes de trabajo tendría que trabajar durante dos.

Mi amigo tenía un perfil académico impecable y la empresa se hubiera beneficiado de alguien con experiencia y con don de gentes. Su respuesta fue negativa.

Aparentemente la escuela estaba interesado en contar con él, por lo que le dijeron que les hiciera una oferta.
Al presentar su tarifa por escrito, lo que recibió fue un silencio que dura hasta la fecha.

Ésta empresa quería contar con personal de primera… pero pagando salarios de tercera; lo cual aparenta ser una buena estrategia, pero a la larga lo que promueve es una alta rotación de personal, ya que ninguno de sus colaboradores tiene ningún incentivo para guardarle fidelidad a una empresa que no paga el salario que ellos consideran merecer.

Ahora, circunscribiéndonos al ámbito de las empresas de servicios, ello se acentúa más – si ello fuera posible – ya que al momento de atender a los clientes no actuarán como representante de su empresa… sino que verán al cliente como un mal necesario.

Lo más conveniente es que si no se pueden pagar los salarios adecuados para el perfil de empleado que vayan a necesitar, diseñen un plan de incentivos o de bonos de manera que el empleado pueda sopesar el hecho de ganar un salario por debajo de su capacidad, pero que al momento de sumar el valor agregado redondee un salario acorde con sus expectativas.

En el renglón “recursos humanos” no estamos tratando con bienes o seres inanimados, sino con personas con sentimientos y ambiciones.
Si no se toma eso en cuenta, lo que estamos contratando es un empleado resentido que hará su trabajo a regañadientes y que en la primera oportunidad nos abandonará para buscar un mejor futuro.

Autor: Yohel Amat

viernes, 21 de agosto de 2009

Planificación: “To be or not to be”

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Quien tiene ocios, le salen mal los negocios. - Anónimo

En ocasiones pasadas me han ofrecido varias propuestas de negocio en las cuales yo podría participar aportando mi experiencia y conocimientos.

Como últimamente me he constituido en un estudioso del éxito y de las formas de alcanzarlo, soy fiel creyente de que el secreto para asegurar un largo futuro para un negocio nuevo está en la planificación.

Sobre ese tema ya he elucubrado anteriormente - “La Oportunidad la Pintan Calva” (http://yohelyav.blogspot.com/2009/08/la-oportunidad-la-pintan-calva.html) y “¿Cómo cruzas tu calle? Parte II” (http://yohelyav.blogspot.com/2009/07/como-cruzas-tu-calle-parte-ii.html ) - y por ello soy del convencimiento que no se puede comenzar una aventura que involucra tanto riesgo económico – como la de un nuevo negocio - sin una adecuada planeación, misma que está reflejada en el Plan de Negocios de la incipiente empresa.

Al interrogar a los proponentes con respecto a cuál era el detalle del negocio y sobre mi participación en el mismo, veo con asombro que la improvisación es lo que campea.
Según lo que pude ver, las probabilidades de que ambos proyectos tengan futuro son ínfimas, ya que ni siquiera tenían un Plan de Negocios.

Lo que me causó más extrañeza es que una de las personas tiene años de ser empresario – pero eso sí: ha quebrado en dos ocasiones – y la otra es dueña de varios negocios relacionados y dispersos por toda la ciudad.

Mi pregunta es: ¿Cómo es posible que personas con supuestamente mucha más experiencia que yo pueden manejarse así? ¿Cómo han llegado a tener lo que tienen?

Con respecto a ello he llegado a la conclusión de que el principal problema no reside en la falta de conocimiento: el meollo del asunto es que la planeación exige mucho… pero así mismo será pródiga en frutos de éxito.

Aquí aparece la primera de las causas por las cuales nos resistimos a planificar: la pereza

Lo confieso: durante la mayor parte de mi vida he circulado por el camino fácil.
El irresistible canto de la pereza era como la más sublime de las canciones para mis oídos y seguía detrás de ella cual ratón detrás de un moderno “Flautista de Hamelin”.

Sin embargo la misma es una de las principales causas de la mediocridad y del fracaso, ya que su contraparte – la virtud llamada “disciplina” – es totalmente lo contrario, a saber:

DISCIPLINA: hacer lo que hay que hacer; a tiempo; gústenos o no nos guste

Planificar exige inversión de tiempo, esfuerzo y dinero; y aunque sepamos todo lo que hay que hacer, esa dulce traidora de la pereza nos distrae de nuestros propósitos.

Por otra parte, me asombró mucho darme cuenta de que no necesariamente por el hecho de tener años al frente de una o varias empresas, ello quiera decir que se están haciendo las cosas bien.

En realidad lo que he aprendido es que en todas las empresas – generalmente – la falta de planificación y la no aplicación de las buenas prácticas de negocios limitan el crecimiento del negocio y que aunque ante la vista de un lego aparentaran ser negocios exitosos, en realidad lo que han tenido es suerte, ya que el día que se les cruce en el camino un competidor organizado y con todos los recursos se las van a ver muy mal.

Hay que estar claros que la planificación – y no solo en el mundo de los negocios – no debería ser opcional, ya que si vamos a aventurarnos por caminos desconocidos y de riesgo, ¿Por qué limitar nuestras probabilidades de llegar a buen puerto, rehuyendo la planificación adecuada que nuestro proyecto amerita?

Autor: Yohel Amat

jueves, 23 de julio de 2009

“Todo Saldrá Bien”

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El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie, el realista ajusta las velas. - William George Ward

En anterior artículo (“¿Como cruzas tu Calle?” - http://yohelyav.blogspot.com/2009/07/como-cruzas-tu-calle.html) comentamos la diferencia entre ser positivo y ser optimista. Además mencionamos en el mismo que es mejor combinar un poco de ambas cualidades para enfrentar los retos de nuestra vida.

Sin embargo muchas personas renuncian a su derecho a planificar y controlar en lo posible su futuro y prefieren dejar su responsabilidad al azar; a los dioses; o a terceros.

Este fenómeno se da principalmente entre los púberes, los cuales toman sus deberes escolares generalmente a la ligera, pensando que el futuro está muy lejos y que cuentan con todo el tiempo del mundo.

Las personas que renuncian al control de su futuro generalmente lo hacen basándose en el pensamiento “Todo saldrá bien”. Este exceso de optimismo puede ser mortal para su éxito futuro.

Con ello significan que cuando el futuro los alcance algo sucederá que resolverá la situación o que un tercero – sus padres; el gobierno; Dios; la compañía donde laborarán; etc. – dará la cara por ellos y les librará de las consecuencias de su dejadez y de su inacción.

Esta manera de conducirse en la vida trae generalmente consecuencias desastrosas, ya que en la vida real – a diferencia de las películas de Hollywood – los súper héroes o los defensores de la justicia escasean.

Debemos empezar a comprender la importancia de planificar el resto de nuestro vida y de asumir la responsabilidad que tenemos con respecto a nuestro futuro, ya que las consecuencias que nos esperan, estarán en directa proporción a nuestra dejadez.

Hay que estar conscientes de que las cosas no se arreglarán solas y que si no estamos preparados para enfrentar los retos que tiene la vida para nosotros inevitablemente saborearemos la hiel del fracaso.

"Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida." -Woody Allen

Por ejemplo, a un joven se le puede brindar toda la información pertinente sobre el manejo del dinero para que desde adolescente vaya comprendiendo la importancia del conocimiento acerca de como usar y administrar el dinero.
Sin embargo el púber prefiere escuchar música; conversar con los amigos; y agarrar la vida a la ligera, restándole importancia a dicha información, la cual será vital para él en su futuro.

El problema reside en nuestro erróneo sistema de calificación – tema del que hablé en otra columna (“¿Como he llegado hasta aquí?” - http://yohelyav.blogspot.com/2009/07/como-he-llegado-hasta-aqui.html) - el cual nos hace etiquetar como importante lo banal; y darle la calificación mas baja a lo que realmente incidirá en nuestra vida futura.

Mientras no aprendamos a darle la correcta calificación a los elementos que constituyen nuestro presente, estaremos jugando a la “ruleta rusa” con nuestro futuro.

Autor: Yohel Amat

Volvamos a ser como niños



Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a nosotros. - Jean de la Bruyere

Muchas veces en la vida nos encontramos en situaciones difíciles, las cuales nos agobian y nublan nuestra visión del futuro.
En esos momentos la mayoría optan por entregarse a la desesperanza y abandonan toda fe en que las cosas vayan a mejorar.

Los duros avatares de la vida muchas veces “endurecen” nuestro corazón y nos hace cínicos y sarcásticos.
Abandonamos todos nuestros sueños y empezamos a creer que la vida es buena con los afortunados, y despiadada con los que no nacimos con suerte.

Todos nacemos con la chispa del genio en nosotros. TODOS.


Todos somos Hijos de Dios y nacemos con todo el equipo necesario para lograr todas las metas que nos propongamos y para desarrollar y aprovechar al máximo todos los talentos que Dios nos dio.

Cuando somos niños, para nuestra mente e imaginación no hay límites: todo es posible.

¿Qué si Santa Claus baja por una chimenea a traerle regalos para Navidad? ¡Claro que sí!
¿Qué si cuando crezca quiere ser astronauta? (“¿Cuáles son las probabilidades? ¡Pobre niño iluso!” – dirían los cínicos) ¡Claro que sí!
¿Qué si va a tener ese auto fantástico que vio en la televisión cuando sea grande? ¡Claro que sí!

Para nuestra mente infantil NO HAY LIMITES. TODO ES POSIBLE.

¿Qué si es muy alegre? ¿Qué si se emociona con nada? ¿Qué si cree en imposibles? ¿Qué si se preocupa por los demás? ¿Qué si cree en las personas? ¿Qué si cree en la amistad? ¿Qué si cree en lo bueno y lo malo? ¿Qué si tiene temor de Dios? Por supuesto que si.

En mi caso, mi reencuentro con mi niñez y juventud vino en forma de una vieja amistad de mis tiempos de colegio. Uno de los mejores amigos que he tenido en toda mi vida.

Me contactó un día por casualidades de la vida y la verdad es que ni su nombre ni su rostro me dijeron nada. Habían pasado mas de 27 años y mi mente estaba obnibulada por los problemas actuales.

Sin embargo ante la primera anécdota; ante el primer recuerdo; ante el primer chiste; vinieron a mi, en cascada incontenible, todos los recuerdos de nuestra juventud.

Recordé cuando éramos jóvenes e inocentes. Veíamos la vida como algo brillante y de colores vividos. La fuente de la vida para nosotros era inagotable y pensábamos que nunca se acabaría.
Estábamos llenos de planes para cada uno de nuestros futuros y disfrutábamos de cada día como si fuera el único.
Sosteníamos largas pláticas donde “diseccionábamos” la vida para descubrir todos sus secretos, ya que la curiosidad del joven es algo innato en él.

Carecíamos de deudas y los problemas que teníamos en nuestra etapa púber ahora, con el paso del tiempo, se ven insignificantes versus los actuales.

Nada era imposible y todo era probable. Contábamos con grandes sueños y nunca nos pusimos límites para lo que podíamos ser en la vida. Teníamos toda el futuro por delante.

Por supuesto, que por lo menos en mi caso carecía de planes concretos para alcanzar mis sueños, pero sobre ese tema hablaré en otras columnas.

¿Qué es un adulto? Un niño inflado por la edad. - Simone de Beauvoir

La gran ventaja de que volvamos a ser niños es que con ello nos liberamos de gran parte del lastre que agobia nuestro crecimiento y limita nuestro futuro.
Cuando volvemos a ver la vida como niños podemos entonces reunir las fuerzas necesarias para vencer nuestros gigantes… así solo contemos con una honda y una piedra para ello.

Cuando enfrentamos la vida con desaliento y con pesimismo, la batalla prácticamente está perdida y las probabilidades que logremos salir avante se limitarán en gran manera.

Por mi parte un encuentro con mi pasado - después de tantos año y bajo la forma de un viejo amigo - me ha servido para llenarme nuevamente de ánimo y para encarar con mayor vigor los grandes retos que tengo por delante.

He renovado mi sentimiento de que cada día de vida es un regalo de Dios, el cual viene con un crédito por 24 horas – igual para todos – para que yo disponga de ellas como me plazca.

Las podré gastar en llanto; las podré gastar en quejas; las podré gastar en inacción; las podré gastar en el laberinto de mi ignorancia; las podré gastar en medios para evadirme de la realidad; las podré tirar por el caño si así lo deseo. Nada me lo impide.
Sin embargo he preferido gastarlas en construir un futuro mejor para mi y para mi familia.

Afianzaré mi creencia en lo que expresé en anterior columna (“Tu pasado es tu escuela o es tu garrote”; http://yohelyav.blogspot.com/2009/07/tu-pasado-es-tu-escuela-o-es-tu-garrote.html) y aprenderé todo lo que pueda de lo bueno y lo malo en mi vida y pasado; y con ello recuperaré mi alma de niño.

Autor: Yohel Amat

miércoles, 22 de julio de 2009

¿La vida es dura?

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La vida es con frecuencia terriblemente desagradable; pero por muy desagradable que la vida sea, no hay vida tan agradable como la vida que pasa un hombre que estima que lo más agradable de la vida es la vida. -Enrique Jardiel Poncel

En muchas ocasiones – me incluyo en ello – muchas personas han pensado y manifestado que la vida ha sido muy dura con ellos.
Dicha expresión generalmente expresa un sentimiento de frustración al considerar injustas las cosas que nos están sucediendo – hablo en presente, ya que generalmente del pasado solo recordamos lo bueno –, y de deseo de que las cosas fueran diferentes.

El peligro en el que caemos al sentirnos así es por partida doble.

Puede causarnos un sentimiento de inevitabilidad

Si caemos en este tipo de sentimientos podemos llegar a pensar que no tenemos control sobre las situaciones diarias ya que las mismas son ineludibles; escapan a nuestro control; y ya están escritas.
Sobre este dilema existencial se ha escrito mucho y es material para extensos debates.

Por supuesto que hay cosas que nos suceden y que se prestan para clamar al Cielo sobre el motivo por el cual nos pasan: la muerte de un familiar cercano; enfermedades; injusticias sociales; etc.
Todos estos elementos definitivamente que escapan a nuestro control y no tenemos en lo absoluto influencia sobre su evolución.

Sin embargo, debemos ser conscientes que no es posible que exista un Dios vengador que haya posado sus ojos sobre nosotros y que nos esté enviando oleadas de castigos como forma de expiación por nuestros pecados pasados.
Si así fuera, el mundo ya de por sí sería un infierno. Y a pesar de que mucha gente piensa así, la gran mayoría no quiere irse y averiguar si hay un mundo mejor.

Para gran parte de los micro elementos que cincelan nuestra vida si tenemos control, y por ello deberemos asumir la propiedad de nuestro destino y estar conscientes de que para lo inevitable… resignación.
Pero para lo que si está bajo nuestra égida, deberemos entonces empezar a tomar el control y empezar a definir un mejor futuro para nosotros.

Puede hacernos caer en la inacción

Otra consecuencia de este tipo de sentimiento es que al convencernos de que vamos por la vida a la deriva, o que simplemente somos peones de los dioses o de los astros, entonces podríamos pensar que no vale la pena actuar. Simplemente deberemos ir con la corriente y esperar el fin.

El hombre fue creado para alcanzar grandes cosas, pero a veces la cárcel de nuestra mente y nuestra actitud ante las situaciones de la vida nos apresan y nos limitan.
Ante nuestra realidad actual podemos tomar la actitud de caer de hinojos y echarnos a morir, o la de llenarnos de valor; tratar de enmendar las cosas y seguir adelante.

El mejor ejemplo de esto es la historia que cuenta la situación en la que se encontraban dos ratones en un plato de leche.
Los mismos habían caído por accidente en él, y ya llevaban una hora de estar pataleando para no ahogarse.alice_02d-swim_with_mouse

- “¿Para que seguimos pataleando?” – preguntó uno de repente. “Nadie nos va a salvar”.

- “Sigamos intentándolo. No quiero morir” – Le contestó el otro.

Después de un par de horas mas, el primer ratón se rindió; dejó de patalear y se ahogó.

El otro ratón siguió pataleando y por efecto de su pataleo; del calor que hacía; y del tiempo la leche se cuajó. Con ello pudo apoyarse en la superficie cuajada y salir del plato… dejando atrás el cadáver de su amigo en el fondo del plato.


La vida muchas veces nos parece dura, pero lo que si es, es justa.
Nos da lo que nos merecemos: al que estudia mas; le da mas oportunidades de trabajo y altos salarios. Al que estudia menos, le espera el desempleo y los bajos salarios.

Al que hace el mal, la vida inevitablemente – aunque no lo parezca – le pasa su factura. Al que actúa bien, le espera un sueño placentero y paz mental. Este último elemento muy sub valorado en nuestra época.

Muchas veces las personas se frustran al verse en ciertas situaciones de la vida, sin siquiera tratar de determinar cuales de sus acciones pasadas son las que en realidad los han conducido a su actual percance.

Por ejemplo: ¿Es justo que despotriquemos en contra del sistema bancario al encontrarnos arruinados por las deudas?
En realidad la ruina financiera casi siempre es producto de nuestras malas decisiones con respecto al dinero. Inclusive, aún si se hubiese tratado de que fuimos víctimas de una estafa, nosotros tomamos la decisión de caer en ella por nuestra candidez.

Al aceptar tarjetas de créditos o al solicitar préstamos estábamos vendiendo nuestra libertad y haciéndonos esclavos de los bancos.
No deberíamos quejarnos al respecto, sino luchar para romper las cadenas; liberarnos; y nunca mas permitir – y menos por nuestra propia voluntad – ceñirnos los grilletes.

Por último le reiteramos lo que comentamos en artículo anterior(http://yohelyav.blogspot.com/2009/07/tu-pasado-es-tu-escuela-o-es-tu-garrote.html) con respecto a nuestro pasado, en el sentido de que no debemos tomar la actitud de auto castigarnos, sino que deberemos aprender de nuestros errores y comenzar a labrar nuestro nuevo futuro.

Autor: Yohel Amat

lunes, 13 de julio de 2009

¿Tu pasado es tu escuela o es tu garrote?

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Quien controla el pasado, controla también el presente - George Orwell

En la vida todos hacemos cosas buenas y cosas malas. Hacemos cosas y dejamos de hacer otras. Actuamos bajos premisas equivocadas y bajo hipótesis correctas.
Ello es inherente a la naturaleza humana.

Sin embargo el elemento pasado tiene mucho poder sobre lo que actualmente somos y mas aún: sobre lo que pudiéramos ser.
Nuestro pasado puede ser nuestro trampolín hacia nuevas alturas o nuestro descenso a las mazmorras de la recriminación.

La forma mas constructiva de lidiar con nuestro pasado es aprendiendo de él para no cometer los mismos errores.
Debemos tomarlo como una escuela ya superada y donde nada de lo que en ella sucedió se puede cambiar. Solamente podemos aprender de las situaciones ya pasadas y corregir paradigmas actuales para que de esa forma nuestro futuro sea mejor.

Como lo hemos mencionado en otras columnas, lo que nos hace falta para cambiar actitudes es información.
Y una de las mejores fuentes de información son las cosas ya vividas; nuestras anécdotas; nuestra vida pasada.

Es muy recomendable que al repasar nuestros actos, no cometamos el error de solo recordar ya sea, solo lo malo o solo lo bueno.

Tenemos que ser consciente de que irremediablemente... estamos forjando las nostalgias del futuro - Anónimo

Si solo recordamos lo bueno – generalmente a ello se le llama nostalgia – podemos caer en el error de pensar que “tiempos pasados fueron mejores” y por ello sumergirnos en la convicción de que ya no podremos hacer nada por tener una vida mejor que la que tuvimos.
Ello involucraría caer en la resignación; en la convicción de que ya nunca podremos ser mejores de lo que ya fuimos en tiempos pasados. O que nunca podremos volver a vivir cosas tan buenas como las que yacen en el pasado de nuestra vida.

Este tipo de actitud nos llevaría a la inacción y al desperdicio total de todo el potencial que nuestro Creador nos dio y que por simples engaños mentales ya no explotaremos.

Por otra parte si solo recordamos lo malo, podríamos usar nuestro pasado como un garrote con el cual nos golpearíamos a nosotros mismos en acto de castigo por todos los errores cometidos.
Muchas personas viven su vida actual solamente para recriminarse a si mismas por los hechos censurables y errores que han cometido. Son sus principales verdugos.


Ni siquiera Dios puede cambiar el pasado - Agatón

Ello conduce a que de forma subconsciente se convenzan de que no tienen derecho a ser mas de lo que son actualmente; o de que no tienen derecho a ser felices; o de que no tienen lo que se necesita para ser mas de lo que son en la actualidad.

Lo ideal sería que sopesáramos de forma totalmente desapasionada nuestro pasado; nos perdonáramos lo malo, pero aprendiendo de ello; y que perfeccionáramos lo bueno que hayamos hecho.

Dios nos dio talentos; muchos de ellos, Sin embargo también nos hizo humanos y por ello propensos a cometer errores.
No podemos vivir nuestra vida renegando de lo que somos: seres humanos con virtudes y defectos.

Cuando nos perdonemos a nosotros mismos; y cuando comencemos a aprender de lo bueno y malo de nuestro pasado realmente estaremos sentando las bases para un mejor futuro.
¡Regresemos a la escuela!

Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a nosotros - Jean de la Bruyere

Autor: Yohel Amat V.