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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Confesiones de un mediocre en rehabilitación: Capítulo 7; De la adolescencia a la etapa adulta – La Gran Transición

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Capítulo anterior: Capítulo 6; Las Bases del Futuro

De cómo emprender una gran tarea… pero con todas las de perder

Tal y como ya hemos comentado, venimos a este mundo con todo el equipo necesario para alcanzar las alturas más altas y para desarrollar plenamente todos los talentos con los que nacemos y sin embargo somos programados para perder.

Pero como siempre, cuando alguien pierde otros ganan.

Mi experiencia

Yo crecí en una ciudad pequeña y fronteriza de mi país. Eran los 80, Siglo XX, y la verdad es que es una época que recuerdo con mucha nostalgia, ya que era joven y creía estar seguro de lo que quería de la vida.

A mis 18 años solo quería tres cosas:

  • Conseguir mi documento de identidad que me acreditara como ciudadano mayor de edad (“Para poder hacer lo que me daba la gana” – pensaba.)
  • Entrar a la universidad (Para estudiar la carrera de computadoras y para conocer chicas)
  • Conseguir un trabajo (“Para comprar lo que quisiera”)

¿Difiere esto mucho de lo que usted deseaba a esa edad? Estoy seguro que no.

Y si tienes esa edad al leer ésta columna o si estas pronto a cumplirla, también creo que deseas lo mismo, exceptuando lo de la carrera de computadoras, donde estoy seguro que tendrás otros gustos al respecto.
En realidad esa carrera la elegí simplemente por instinto, producto de varios artículos que había leído en diferentes revistas.
Nunca en mi vida había tenido una computadora, así que este deseo se basaba puramente en suposiciones y en corazonadas de que ello era lo que realmente deseaba hacer en la vida.

image Deben tomar en cuenta que para 1982 las computadoras personales apenas habían salido al mercado y sus precios eran altos.
Por ejemplo, una típica computadora IBM – compañía inventora del género de la computadora personal - podía costar alrededor de $6,000.00 y en mi hogar no disponíamos de tamaña cantidad.

Nunca tomé ninguna prueba de aptitudes para ver si mis talentos eran los adecuados para la carrera y menos aun analicé si el mercado estaba preparado para profesionales de dicha carrera.
Tampoco calculé los costos de dicha carrera para ver si en la familia disponíamos de lo necesario para sufragarla.
En otras palabras, todo lo hice basado en pálpitos y en suposiciones, conducta que los años me han enseñado es suicida, como lo reiteraremos más adelante en la presente obra.

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Una de las grandes ilusiones que tenía a esa edad era la de estudiar en España, ya que tengo mucha familia allá.
Sin embargo del sueño nunca pasé. Nunca hice un análisis de ese deseo y de que era lo que necesitaba para alcanzarlo.
Y peor aún: mi padre tampoco.

A muy temprana edad mi nos llevó a todos en casa a un viaje de un mes a España, recorriendo muchas partes de ella y dejándome, hasta el día de hoy, con varios de los recuerdos más agradables de mi vida.
De allá mi padre vino con dos cosas: con una inversión en bonos y con la idea de que fuéramos a estudiar a España la universidad.

Cometí un error en aquella ocasión – uno de los primeros que cometería a lo largo de mi vida – y fue que dilapidé los beneficios de mi primera aventura financiera.
Varios de esos bonos estaban a mi nombre y todavía recuerdo que periódicamente tenía que ir al correo público a recoger los cheques que correspondían a los dividendos ganados. Si mal no recuerdo los cheques eran trimestrales.

Como buen “animalito salvaje” - en términos financieros - nunca abrí una cuenta de ahorros con ese dinero; o preparé un fondo para el ambicioso sueño de irme a estudiar al extranjero.

Yo pensaba que todavía ese sueño estaba lejos y que llegando el momento las cosas se arreglarían solas y todo saldría bien.

Lo que hice fue:

  • Seguir esperanzado en que mi papá en su momento me daría todas las facilidades para cumplir ese sueño que él había despertado;
  • Y gastarme el dinero trimestral tan pronto como pudiera en cosas fútiles e innecesarias en términos del alcance de mis sueños, ya que de metas… nada.

Ahora, ya empezaba a vivir en mi “matriz” y por ello me dejé llevar por los mensajes de mi entorno, los cuales le enseñan a uno a gastar y consumir. Lo último a lo que te incentivaban es a ahorrar.

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Si hubiera sabido aprovechar la oportunidad que mi padre me dio – ¡Pobre púber ignorante! - hubiera ahorrado dicho dinero para poder tener los recursos necesarios para alcanzar el gran anhelo que tenía de estudiar en el extranjero.

Sin embargo, carecía totalmente tanto del conocimiento como de las herramientas mentales necesarias para haber podido aprovechar esa oportunidad sabiamente.

Por un lado mis progenitores no estaban conscientes de que necesitaba una guía al respecto, y por otro ni yo estaba en la capacidad – es lo más probable – de asimilar el consejo en caso de haberse dado.

En otras palabras, por mi falta de visión ya estaba comprometiendo mi futuro, al no prepararme para alcanzar mis futura metas.
En lugar de eso me dediqué a vivir para el presente y a esperar a ver qué pasaba.

He querido resaltar este punto – ampliamente explicado en capítulos anteriores – para ilustrar que en la adolescencia es que empezamos a adquirir los malos hábitos que serán nuestra perdición en el futuro.

(continuará)

Autor: Yohel Amat

martes, 13 de octubre de 2009

Confesiones de un mediocre en rehabilitación: Capítulo 4 – De como echar a perder un cerebro genial

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Capítulo anterior: http://yohelyav.blogspot.com/2009/10/confesiones-de-un-mediocre-en_09.html

"El secreto de la genialidad es el de conservar el espíritu del niño hasta la vejez, lo cual quiere decir nunca perder el entusiasmo."
Aldous Huxley

Todo padre aspira a que sus hijos tengan una vida mejor que la que ellos tuvieron.
Sin embargo en su afán de lograr dicho fin, hacemos exactamente lo contrario de lo que deberíamos.

Entre otros, estos son algunos de los geniales conceptos que los mediocres les enseñan a sus hijos:

  • Estudia y gradúate para que consigas un buen trabajo. Ese es tu único camino.”
  • “Los millonarios son todos corruptos y explotadores.”
  • “El dinero es la raíz de todos los males.”
  • “Deja de estar pensando en tonterías y haz las cosas como siempre se han hecho.”
  • “Mantén un bajo perfil para que a la hora de los regaños no se acuerden de ti.”
  • “Deja de soñar y aterriza.”
  • “El dinero atrae el dinero. Nosotros no tenemos oportunidad.”
  • “Somos pobres pero honrados.”
  • “Hay cosas que son imposibles para ti. Dedícate a lo tuyo ya que tú no puedes. No eres lo suficientemente inteligente.”
  • “Las niñas a lo suyo y los niños a lo suyo. Hay profesiones que no son para mujeres; y otras que no son para los hombres.”
  • “Solo los millonarios pueden crear empresas.”
  • “Ocupa tu lugar. Zapatero a tus zapatos.

Esta última es la más triste.

No bien comenzamos nuestra carrera educativa y ya el sistema nos empieza a programar para que seamos ganado sumiso listo para pastar en los yermos prados de la mediocridad.
Uno por uno nos empiezan a condicionar de manera que dejemos de creer que todo lo que nuestra mente concibe es posible realizarlo; como en efecto lo es.
Empezamos a perder ese espíritu de entusiasmo que nos hacía emprender cualquier cosa con empeño y seguridad infinita.
Poco a poco se nos mata la imaginación, de manera que nos limitemos a adoptar lo que el sistema nos dicta… sin chistar.
¿Qué sistema quiere ganado con iniciativa e independencia?

Gracias a Dios a esa edad todavía nuestros “expertos” padres no han comenzado a enseñarnos sus “exitoso” sistema financiero, el cual en su mayoría los ha llevado a la sobrevivencia – y en algunos casos desastre - financiera.
Sin embargo ya empezamos a adquirir hábitos y paradigmas basados en los ejemplos que nos dan nuestros padres, ya que a esa edad todo lo que sabemos es que ellos son los proveedores y son todopoderosos.

Ahora, queremos aclarar que nadie ha dicho que nuestros progenitores nos hayan educado como lo hicieron con malas intenciones. No, al contrario. He allí lo triste: lo hicieron con la mejor de las mismas.
No debemos culparles, ya que si usted no sabe que existe otra forma de hacer las cosas, ¿Cómo va a saber que actúa equivocadamente?

Muy pronto nos veremos de lleno en la adolescencia, etapa crucial donde o se nos termina de programar para la mediocridad; o nos rebelamos contra el sistema aprendiendo a desear, concebir y a buscar el éxito.

(Siguiente capítulo: La Adolescencia; el perfeccionamiento de la mediocridad)

Autor: Yohel Amat

domingo, 4 de octubre de 2009

El primer día del resto de mi vida: no más una cuenta regresiva

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La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu.
Mateo Alemán

En muchas ocasiones en éstos últimos tiempos he visualizado mi vida como en una especia de cuenta regresiva.
A veces mi espíritu se constreñía de pavor cada vez que se enfrentaba a la realidad de mis 44 años.
Todo el peso de mis pecados y omisiones aplastaban mi autoestima y mi confianza en que las cosas podían cambiar.
Simplemente – así pensaba en esos oscuros momentos – estaba presenciando mi propia decadencia.

Sin embargo, un día estaba meditando sobre éste tema y de repente me di cuenta de una cosa:

¡Tengo ante mí 20 años – si Dios me da vida y salud – para lograr todas mis metas y alcanzar todos mis sueños! ¡Y después tendré mas años para disfrutarlos!

Llegué a la conclusión de que de mis 44 años, en realidad solamente había tenido 17 años productivos.
Mi desglose es el siguiente:

  • Adolescencia y Niñez: 18 años
  • Joven adulto: 12 años
    • Menos 5 de Carrera Universitaria: 7 años en realidad
  • Adulto: 10 años (medio aprovechados)

Si a ello le sumo que en esos 17 años todavía no estaba consciente de mi potencial y que cometí toda clase de errores y malas decisiones, puedo llegar a una conclusión:

Estoy a punto de comenzar 20 años 100% productivos con plena conciencia de quién soy y de lo que soy capaz.

Cuando me di cuenta de ello, determiné que actualmente cuento con las siguientes ventajas:

  • A estas alturas de mi vida ya se quienes son mis amigos.
  • A mi edad, ya he aprendido mucho de mis errores, sin descartar los futuros por cometer.
  • La inmadurez ya ha quedado atrás y ya he aprendido a enfocarme en las cosas realmente importantes y trascendentales de la vida, sin perder el tiempo en banalidades.
  • Ya he enfrentado el temor de muchos: el desempleo. Ello me ha enseñado a aprovechar mi tiempo libre – abundante en estos momentos – y a desarrollar planes a mediano y largo plazo. Además mi familia se ha solidificado a mi alrededor, lo cual nos ha enseñado el valor de afrontar los tiempos de cambio unidos como un equipo.
  • He aprendido el valor del dinero, mismo que gastaba a raudales y sin que fuera realmente mío.
  • He aprendido que por el hecho de que alguien sea de mi propia sangre, ello no quiere decir que sea mi familia.
  • Ahora me enfoco en lo que tengo y no en lo que he perdido... de otra forma ya me hubiera vuelto loco.
  • He visto como la mano de Dios se ha manifestado en mi vida mostrándome el camino a seguir… y sometiéndome a duras pruebas para templar mi carácter y espíritu.

Después de determinar todo este arsenal de ventajas a mi favor he podido llenarme del entusiasmo que necesitaba para enfocar el resto de mi vida como una cuenta productiva, y no regresiva.

Cada día que pasa es un día que adelanto hacia el logro de mis objetivos y no un día menos de mi vida.
Ya en lugar de ver temeroso como las hojas del calendario caen, ahora espero con ansia que los días pasen, ya que de esa forma estaré mas cerca de alcanzar todo mi potencial y de poder devolverle a mi familia y a la vida aunque sea algo de lo que tan pródigamente me han dado.

Autor: Yohel Amat

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viernes, 18 de septiembre de 2009

El foráneo de la semana: “Los 7 hábitos de empresarios millonarios”

Autora: Diana Fontanez

Recientemente, invertí en una serie de 7 teleconferencias en la que 11 multimillonarios compartieron sus secretos del éxito. En este artículo te resumo estos hábitos para que los tengas presentes a la hora de hacer crecer tu negocio y ayudar a los demás.

Constantemente invierto en el conocimiento de otros. La mentalidad que tengo es la de que hay otras personas que están donde quiero estar y, para evitar errores y perder tiempo y dinero, mejor me voy a la segura invirtiendo en planes probados para lograr mis metas.

Es lo que vengo diciéndole a mis lectores desde que comencé mi negocio. Porque invirtiendo en otros, se llega a la cima más rápido.

Sin embargo, los expertos en Internet no quieren aceptar que invierten en otros o simplemente no invierten. Es como si una luz del cielo los hubiera iluminado con poderes, y ahora le dicen al mercado: “Soy Grande. Yo tengo el Conocimiento Divino. Invierte en Mí”. ¡Mentiras! Todo empresario exitoso invierte en el conocimiento de otros. Yo tengo mi coach y muy orgullosa que estoy porque me ha cambiado la vida.

Y con eso, en esta serie exclusiva y privada a la que atendí, 7 multimillonarios compartieron los hábitos que los han ayudado a estar donde están. ¿Cuáles de ellos estás aplicando en tu vida?

1. Resistencia a la Complacencia

(Complacencia = Satisfacción con uno mismo)

Mary Kay Ash decía que nunca debemos dormirnos en los laureles. Esto significa que el cambio es inevitable y que hay que estar constantemente cambiando para llenar las necesidades del mercado.

Igual pasa con tus servicios. Siempre tienes que estar mejorando para asegurarte de seguir creciendo en este competitivo campo. Y eso es lo que estoy haciendo. Detrás de las cortinas, estoy creando un Producto Estrella más avanzado y nuevos servicios de coaching grupal para llenar la necesidad más grande que tienen mis clientes potenciales.

2. Pensar Realmente en GRANDE

Los empresarios que generan un millón o más anuales son capaces de pensar en grande, concebir planes para generar grandes ingresos, y creen en esos planes y en sus habilidades para implementarlos.

¿En qué cosas grandes piensas? ¿Tienes un plan para lograrlo? ¿Tienes total FE de que lo puedes lograr? Mejor aún, ¿confías plenamente en tus habilidades para lograrlo y tienes la ayuda de alguien que te guíe hacia donde quieres llegar?

3. Extrema Confianza

Estas personas confían en ellas mismas y confían en que las cosas sucederán llueve, truene o relampaguee. Es como una Fe muy fuerte, la seguridad de que todo lo que hacen los llevará hacia la cima. No todo es perfecto. Se pierde también, pero esa confianza es la que los mantiene exitosos.

Si deseas alcanzar grandes metas, tienes que estar 100% confiado en tus habilidades. Total confianza. Caminar con los hombros en alto y marchar con fuerza y Fe de que todo sucederá. Esta actitud siempre la tuve aun cuando no podía ni comprarme un helado al comienzo.

4. Implementación

Las personas que generan un millón o más anuales hacen que las cosas sucedan. Constantemente, todo el tiempo, minuto por minuto, paso a paso, actividad por actividad.

Yo estoy tan segura de mí que me asombro. La que lees no es la misma Diana del pasado. Antes, por mi falta de implementación, perdí muchas oportunidades. Ahora marcho segura implementando día a día lo que tengo que hacer para que las cosas sucedan.

5. Atención a los detalles

Las personas que generan un millón o más anuales son buenas en la visión grande de su negocio y en fijarse en los detalles de las cosas.

Ok. Lo acepto. Soy fatal para los detalles, pero como sé que tengo que prestar atención, entonces delego en una persona que brille en los detalles. Inteligente, ¿verdad?.

6. Diferentes destrezas

También tienen conocimiento en diferentes destrezas. Atraer clientes, ventas, detalles, mercadeo y publicidad, entre otras cosas.

Igual hago en mi negocio. Abandoné la escuela a los 15 años, así que todo lo que sé es por leer, invertir y aplicar. Sé de todo un poco. Sé de lo que hablo, lo demuestro y el mercado me respeta por esto. Haz lo mismo. Aprende de todo un poco y nunca, nunca, nunca, dejes de leer, invertir e implementar.

7. Asociaciones Estratégicas

Las personas que generan un millón o más anuales son muy cuidadosas con las personas con las que se asocian. Le dan mucho interés y énfasis a dónde invierten sus horas.

Aquí me he convertido en una maestra. Es que tiene que ser así porque te conviertes en las personas con las que más tiempo pasas. Simple. Yo vengo de la pobreza y de amistades que eran una porquería y no me apoyaban (disculpa mi honestidad).

Las mandé a la porra y ahora solo me interesa asociarme estratégicamente con personas que están donde yo quiero estar o con personas positivas y ambiciosas que no aceptan excusas y hacen algo HOY para llegar a la cima.

Ahí lo tienes, mi amado cliente y fiel seguidor. Lo que veo en tus manos es PODER para acumular abundancia financiera para ti. Aplica en tu vida estos 7 hábitos y no te olvides de que el dinero es solo un vehículo para ayudar a los demás.

¡Por más clientes, más dinero y más libertad!.

Diana Fontanez
“La Reina del Mercadeo”
www.lareinadelmercadeo.com.

Diana Fontanez

Diana Fontanez, “La Reina del Mercadeo”, enseña a los coaches, consultores o empresarios que venden servicios a crear abundancia financiera atrayendo y vendiéndoles a sus clientes. Si necesitas más clientes, más ingresos, más tiempo libre y disfrutar de la libertad financiera, visita ahora www.lareinadelmercadeo.com para recibir más tips GRATIS. www.lareinadelmercadeo.com.

jueves, 17 de septiembre de 2009

“¡Queremos roooock!”

MartyFriedman00785

Sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.
Aristóteles

¿Quién de joven no ha soñado con llegar a convertirse en estrella de rock? ¿Quién no sueña con la fama; las giras; los aplausos de los fanáticos; el rugido de la multitud exigiendo nuestra presencia para que los transportemos a otro mundo?

Estoy seguro que dentro de los amantes del rock, todos en algún momento hemos vivido esa fantasía: convertirse en Dios de la guitarra; como Satriani; Vai; o Eddie Van Halen.

Cuando observamos extasiados como estos maestros de la guitarra eléctrica tocar sus instrumentos lo vemos todo tan sencillo… tan fácil.
Sus dedos se mueven gráciles sobre las cuerdas, con velocidad de vértigo – cuando lo amerita – en unos casos; y con la suavidad de la caricia dada a una amante en otros pasajes de su interpretación.

Muchos salen de un concierto - o tras observar un vídeo musical de su estrella favorita - con el firme propósito de alcanzar el cielo musical por el mismo medio: tocando la guitarra como los dioses.

Sin embargo, ¿Cuantos de los que se establecen tan noble meta realmente la alcanzan? Muy pocos.
En cuanto se dan cuenta de que dominar ese instrumento no es tan fácil como se veía; los ánimos se aplacan… y las voluntades caen ante el infranqueable muro de la realidad.

La mayoría de tan nobles aspirantes al Olimpo del rock carecen de lo necesario. Y no hablamos solo de talento, el cual no siempre es el ingrediente clave: hablamos de disciplina y tenacidad.

Esto se puede ilustrar mejor con una anécdota: en una ocasión un pintor famoso fue abordado por una famosa exponente de la alta sociedad de la ciudad.
La señora tenía todo el dinero del mundo.

Queriendo satisfacer un capricho, le solicitó al famoso pintor que realizara un retrato de ella… pero realizado en el plazo de 10 minutos.

El pintor ni siquiera titubeó para darle su respuesta en sentido afirmativo. Sin embargo le advirtió que dicho cuadro tendría el precio de… ¡$10,000.00!

La señora escandalizada protestó ante el precio y le espetó que cómo era posible que cobrara tanto dinero por un lienzo realizado en tan corto plazo.
La respuesta del famoso pintor fue lapidaria:

- “Señora, el precio que estoy cobrando no es por los 10 minutos que me va a exigir el trabajo de pintarla. Es por los 40 años de práctica que necesité para aprender a hacerlo.”

Debemos ser conscientes de que para alcanzar las cimas del éxito y del virtuosismo en cualquier campo, la simple tarea de intentarlo va a exigir mucho de nuestra parte.
Y si pensamos que el camino va a ser fácil por el simple hecho de que otros lo hacen ver así, estaremos actuando con una peligrosa miopía; ya que probablemente no tenemos ni idea de la práctica; años; y de los sacrificios que dichas personas han tenido que realizar para alcanzar tal perfección en su campo.

Si no estamos dispuestos a pagar el precio exigido por nuestras nobles metas y objetivos, mejor no perdamos nuestro tiempo y resignémonos a renunciar al escenario; y a ser por siempre meros espectadores de hazañas ajenas.

Autor: Yohel Amat





domingo, 16 de agosto de 2009

Alberto: Una lección de vida

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El alma noble nunca muere, más allá de su eternidad brillarán sus huellas". - Pedro Pantoja Santiago

Alberto es su nombre. Vestía de traje formal – pantalón azul oscuro; camisa blanca manga larga; corbata de igual tonalidad azul, ostentando un impecable nudo; saco oscuro algo raído en el área de los codos – y sus zapatos brillaban producto de los inclementes rayos del sol que se derramaban sobre ellos al igual que sobre toda su anatomía.

Alberto camina a duras penas ya que tiene parálisis cerebral y ello causa que su anatomía se desplace extrañamente a medida que lucha por dar el siguiente paso.

Parálisis Cerebral: éste término describe un grupo de trastornos del desarrollo psicomotor, que causan una limitación de la actividad del enfermo, atribuida a problemas en el desarrollo cerebral del feto o del niño.
Los desórdenes psicomotrices de la parálisis cerebral están a menudo acompañados de problemas sensitivos, cognitivos, de comunicación y percepción, y en algunas ocasiones, de trastornos del comportamiento.

Lo mas impresionante de Alberto es su sonrisa: todo el tiempo su rostro – cual segundo astro rey – iluminaba toda la calle con una grande y sincera sonrisa, reflejando con ello sus pulcra y blanca dentadura.

Alberto se gana la vida literalmente con el sudor de su frente, ya que recoge dinero - en una improvisada alcancía – en la esquina de Plaza Edison con Tumba Muerto.

Lo primero que causaba extrañeza era determinar como era posible que Alberto soportara el sofocante sol – mientras los demás vamos en nuestros autos con aire acondicionado – durante todo el día, mientras deambulaba de arriba hacia abajo entre los carros, embutado en su traje. Siempre con una sonrisa.

Cada vez que le daba dinero, Alberto contestaba de la misma forma:

- “Muchas Gracias. ¡Que Dios le bendiga!” – decía a viva voz y expresando más felicidad todavía – si ello era posible – con su voz.

Tengo que confesar que mi corazón se constreñía cada vez que Alberto me decía esto – a duras penas ya que le costaba mucho proferir una frase -, ya que tengo que confesar que muchas veces seguí mi camino con un solo pensamiento en mente; obsesionado por el mismo y tratando de dilucidar el misterio:

¿Cómo es posible que Alberto sonría, teniendo tantas cosas de las cuales lamentarse? ¿De donde sale tan sincera alegría, teniendo un cuerpo tan atormentado por la enfermedad y las penurias?

Tengo que confesarles que en un inicio no lo comprendía pero su mera presencia; esos encuentros casuales en esa esquina; eran como un bálsamo para mi alma, misma que normalmente se encontraba atribulada por los problemas y ávida de bálsamos que curen sus heridas.
Y todavía no entendía como Alberto alegraba la suya.

Mi amigo – me atreverá a llamarle así, aunque nunca pude intercambiar mas de cinco frases diferentes con él – súbitamente desapareció y ya no se le vio más en la esquina de marras.

Debo confesar, con pena, que me olvidé de él.
Motivos no me faltan para relegar muchas cosas y personas a lo más profundo de mi memoria, ya que la vorágine en la que estoy inmerso actualmente es más que suficiente para que mi atención se concentre en temas más “importantes” que en el de determinar que había sido de mi amigo.

Recientemente alguien me comentó – había cambiado de ruta y ya no utilizaba la de Plaza Edison – que Alberto estaba de nuevo en la esquina, pero que ahora había una trágica variante: estaba en silla de ruedas.

Aparentemente había alguien con él. Esa persona le ayudaba a empujar la silla de ruedas y de esa forma podía desplazarse entre los vehículos y pedir su sustento diario.

Sobre mi corazón cayó un frío velo negro – cual oscura y gélida niebla en medio de un lóbrego mar – el cual llenó mi alma de una tristeza indescriptible, fruto de pensar que ahora Alberto tenía que sumar a toda su colección de desventuras una más: no poder caminar.

Soy un lego en la materia, por lo que tengo que colegir que Alberto tiene una enfermedad degenerativa… que a larga acabará con su vida.

Ese día decidí pasar de nuevo por mi antigua esquina con todo el deseo de saber de Alberto.
Efectivamente allí estaba: radiante; feliz; intensamente vivo.

Apresuré la marcha hasta que pude detenerme y bajando el vidrio le llamé.
Nunca he sabido si Alberto entiende lo que le digo o si logra recordarme. Eso no importa.
Lo importante para mí era que – aunque fuera por segundos – Alberto supiera que este mundo no era tan mezquino y que sí habíamos personas que nos interesábamos en él.

Cuando reparó en mi, su sonrisa fue mas amplia.
Una niña - ¿Su hermana? – sostenía con una mano un paraguas para guarecerse del intenso sol y con la otra sostenía la silla de ruedas.

Esta vez Alberto ya no iba vestido de traje formal, sino que vestía jeans, suéter deportivo y una gorra con un motivo de un equipo local de beisbol.
Lo que no había cambiado era la intensidad de su presencia y la felicidad que irradiaba con su eterna sonrisa.

Intercambié unas palabras con él diciéndole cuanto le habíamos extrañado y – adicional a mi cooperación monetaria – le alargue un rollo casi intacto de pastillas de menta.
Su rostro se iluminó aún más – si ello fuera posible – y con la ayuda de la niña procedió a ponerse una en su boca.
Se le veía feliz.

Camino a casa – cual divina epifanía – súbitamente entendí todo: Alberto había encontrado la forma de elevarse por encima de sus desgracias y lastres y su alma vagaba sobre ellos a la espera de su liberación final.
Alberto era más feliz que yo.

En ese momento comprendí que lo que llamamos problemas – deudas, peleas, sinsabores, traiciones, vilezas, política, compromisos, carencias, etc. - eran triviales e insignificantes en comparación con todas las cosas que Alberto tenía en contra.

La mayoría de nosotros cuenta con sus dos piernas; con sus brazos; y con salud: todo lo demás es añadidura.

Podemos hacer lo que queramos y si algo nos lo impide, Dios nos dio una mente para idear la manera de alcanzarlo.
Por muy avanzada que sea nuestra edad, podemos contar con que nuestro cuerpo nos responderá y nos obedecerá: aún con las limitantes que los años van sumando en él.

Contamos con medios para conseguir el sustento y podemos desplazarnos en un vehículo con aire acondicionado, mientras que otros semejantes tienen que sufrir los rigores del clima ya que no cuentan con los medios para hacer otra cosa.

Alberto no medita en ello, ya que de otra forma su mente quizás no soportaría la perspectiva de que su vida se iba apagando poco poco, siendo su cuerpo el reflejo evidente del abominable proceso.
Alberto había aprendido a relegar dicha cruel realidad a lo más profundo de su ser y se había concentrado en hacer lo que tenía que hacer: VIVIR.

Alberto aprovechaba cada día de su vida con actitud ganadora y triunfante, ya que en realidad para él cada día es una lucha contra la enfermedad; las carencias; y la muerte.
Había sacado de su corazón todo el horror de su realidad y había llenado ese espacio con amor hacia Dios y hacia sus semejantes.

Por medio de sus trajes, Alberto quería indicarle a todos que su dignidad estaba intacta y que respetaba tanto a la vida, que diariamente quería vestir sus mejores galas para lidiar con ella.

En ese momento me sentí tan mal conmigo mismo por todas las veces que en esa semana había despotricado; por todas las veces que me había sentido desfallecer a causa del peso de la inmensa loza de problemas que tenía que soportar; por la veces que levanté mi vista hacia los cielos para preguntar “¿Porqué no me ayudas, Señor? ¿Porque me cierras las puertas?”.

Comprendí que Dios no me había cerrado ninguna puerta; simplemente esa no era la puerta que me convenía, pero en ese momento no lo comprendí.
Me di cuenta que el Señor está con todos nosotros y que algunos tenemos el privilegio de tener mucho, sin siquiera ser conscientes de ello.

Alberto no tiene idea de como su actitud toca corazones y cambia paradigmas con el solo hecho de regalarnos su presencia hasta el día que la parca venga por él.

Mientras tanto seguiré tratando de disfrutar de la presencia de éste pequeño ángel enviado por Dios como un recordatorio de la levedad de nuestra vida y de lo maravillosa que es tal y como es.

Intentaré hacer mejor uso de lo que tengo y de mis talentos, de manera que esa sea mi manera de agradecerle a Dios por lo que tengo y de demostrarle a Alberto que yo también puedo elevarme sobre las calamidades y problemas.

Por supuesto, nunca podré superar al maestro.

Autor: Yohel Amat

jueves, 23 de julio de 2009

“Todo Saldrá Bien”

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El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie, el realista ajusta las velas. - William George Ward

En anterior artículo (“¿Como cruzas tu Calle?” - http://yohelyav.blogspot.com/2009/07/como-cruzas-tu-calle.html) comentamos la diferencia entre ser positivo y ser optimista. Además mencionamos en el mismo que es mejor combinar un poco de ambas cualidades para enfrentar los retos de nuestra vida.

Sin embargo muchas personas renuncian a su derecho a planificar y controlar en lo posible su futuro y prefieren dejar su responsabilidad al azar; a los dioses; o a terceros.

Este fenómeno se da principalmente entre los púberes, los cuales toman sus deberes escolares generalmente a la ligera, pensando que el futuro está muy lejos y que cuentan con todo el tiempo del mundo.

Las personas que renuncian al control de su futuro generalmente lo hacen basándose en el pensamiento “Todo saldrá bien”. Este exceso de optimismo puede ser mortal para su éxito futuro.

Con ello significan que cuando el futuro los alcance algo sucederá que resolverá la situación o que un tercero – sus padres; el gobierno; Dios; la compañía donde laborarán; etc. – dará la cara por ellos y les librará de las consecuencias de su dejadez y de su inacción.

Esta manera de conducirse en la vida trae generalmente consecuencias desastrosas, ya que en la vida real – a diferencia de las películas de Hollywood – los súper héroes o los defensores de la justicia escasean.

Debemos empezar a comprender la importancia de planificar el resto de nuestro vida y de asumir la responsabilidad que tenemos con respecto a nuestro futuro, ya que las consecuencias que nos esperan, estarán en directa proporción a nuestra dejadez.

Hay que estar conscientes de que las cosas no se arreglarán solas y que si no estamos preparados para enfrentar los retos que tiene la vida para nosotros inevitablemente saborearemos la hiel del fracaso.

"Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida." -Woody Allen

Por ejemplo, a un joven se le puede brindar toda la información pertinente sobre el manejo del dinero para que desde adolescente vaya comprendiendo la importancia del conocimiento acerca de como usar y administrar el dinero.
Sin embargo el púber prefiere escuchar música; conversar con los amigos; y agarrar la vida a la ligera, restándole importancia a dicha información, la cual será vital para él en su futuro.

El problema reside en nuestro erróneo sistema de calificación – tema del que hablé en otra columna (“¿Como he llegado hasta aquí?” - http://yohelyav.blogspot.com/2009/07/como-he-llegado-hasta-aqui.html) - el cual nos hace etiquetar como importante lo banal; y darle la calificación mas baja a lo que realmente incidirá en nuestra vida futura.

Mientras no aprendamos a darle la correcta calificación a los elementos que constituyen nuestro presente, estaremos jugando a la “ruleta rusa” con nuestro futuro.

Autor: Yohel Amat

viernes, 19 de junio de 2009

Las 48 Leyes del Poder: Ley No. 6 - Busque llamar la atención a cualquier precio

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Tal y como lo definimos en la introducción de esta serie de 48 artículos - véase el enlace http://yohelyav.blogspot.com/2009/06/las-48-leyes-del-poder-el-inicio-de-una.html - el propósito es analizar en su totalidad "Las 48 leyes del Poder".
Hoy vamos a seguir con la Ley número 6.

Ley Número 6: Busque llamar la atención a cualquier precio

Todo es juzgado por su apariencia; lo que no se ve no cuenta. Nunca acepte perderse en el anonimato de la multitud o ser sepultado por el olvido. Ponga todas sus fuerzas en destacarse. Conviértase en un imán que concentre la atención de los demás, mostrándose más grande, más atractivo y más misterioso que la gran masa, tímida y anodina.

"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales". - Bertolt Brecht

Esta ley definitivamente que aplica mas a personas que están en situación de poder. En consecuencia voy a “virar” la ley no para que la apliquemos – aunque si usted está en situación de poder lo puede hacer con toda libertad – sino para que sepamos identificar a esos políticos y abusadores que nos la aplican a nosotros mismos.

El principio es muy simple: “No importa si hablan bien o mal de mi. Lo que importa es que hablen”.

Para un político es sumamente importante estar en la palestra pública, principalmente aquellos que dependen del voto popular, ya que nunca el anonimato a ayudado a ganar una elección.

Hago esta aclaración, ya que hay políticos y funcionarios públicos que no dependen del voto para ocupar su cargo y entonces sucede lo contrario: les beneficia el anonimato para poder actuar a la sombra y antes de que la opinión pública se de cuenta de sus actos.
Este tipo de políticos actúa solapadamente y desean todo lo contrario a lo que esta ley predica: ansían la seguridad que le brinda el anonimato.

De esta forma puede hacer todo tipo de prebendas, ya que rara vez podrán fiscalizar a tiempo sus actos la opinión pública, ya que ni siquiera saben que existe.

Si es un político hábil, sabrá actuar de manera que no deje huellas; y si es inevitable dejar algún rastro siempre se asegurará de que en su entorno haya un “chivo expiatorio” de manera que si por si acaso estalla el escándalo el nunca sea quién cargue con la culpa, o por lo menos que quede la duda en el aire sobre su responsabilidad en el mismo.

Volviendo al tema que nos atañe, las masas siempre están buscando un destello de luz que las distraiga de sus aciagas vidas y les de algo en que entretenerse.

Esto lo ilustra claramente la frase “Panem et circenses” (“Pan y circo”), esbozada por el poeta romano Juvenal, la cual ilustra como los políticos y gobiernos en general para distraer la opinión pública hacia donde les conviene – ya sea hacia ellos para llamar la atención y congraciarse con los votantes; o hacia otro lado para disfrazar un escándalo – recurren a viejas estratagemas como: anuncios publicitarios; artículos escritos en los medios; escándalos; apariciones en la televisión; divulgación de la vida personal; inclusive hacen uso de la caridad y de las filantropía – hipócritamente, por supuesto en la mayoría de los casos – para demostrar lo caritativos que son.

Por supuesto que todas estas artimañas lo único que buscan es que el político esté siempre en la mente del colectivo votante de manera que siempre recuerden su nombre y cara, ya que ello le asegurará una posible reelección en el futuro.

Es triste que la gran masa popular raras veces sepa discernir entre el político hipócrita y el que realmente destaca porque está haciendo su trabajo, y debido a esa ignorancia o falta de discernimiento es que los políticos corruptos hacen de su puesto una “carrera” y pernoctan en él por años a costa de los impuestos de los ciudadanos.

Un mi país existió un mandatario que a pesar de que no cumplió con la mayoría de las promesas que hizo en campaña, se retiró del puesto ostentando un alto porcentaje de aceptación, a pesar de que el porcentaje correspondiente a su gestión estaba por el suelo.

Aquí tenemos un ejemplo del absurdo cometido por las masas al separar al mandatario de su gestión cuando es la cabeza del mismo.
Sin embargo este malabarismo político y de imagen lo supo aprovechar el mandatario utilizando para ello su apariencia dócil e inofensiva para inspirar confianza y simpatía en el electorado mientras que él o sus secuaces hicieron lo que les dio la gana.

Para mantenerse siempre en las noticias y en la mente del colectivo se las ingeniaba para inaugurar hasta la obra mas ínfima – aunque el costo del viaje de él y toda su comitiva costara casi lo mismo que la obra a inaugurar – de manera que todo el tiempo apareciera en el mas importante de los medios: la televisión.

Un político que no sepa venderse a si mismo, nunca llegara a la cima” – pareciera ser el grito de guerra de los políticos ambiciosos.

La peor desgracia que le puede ocurrir a un político es ser olvidado, ya que ello le garantizará el fracaso en su futuro político.

comp_230220091134 Autor: Yohel Amat

miércoles, 17 de junio de 2009

Las 48 Leyes del Poder: Ley No. 5 - Casi todo depende de su prestigio; defiéndalo a muerte


Tal y como lo definimos en la introducción de esta serie de 48 artículos - véase el enlace http://yohelyav.blogspot.com/2009/06/las-48-leyes-del-poder-el-inicio-de-una.html - el propósito es analizar en su totalidad "Las 48 leyes del Poder".

Hoy vamos a seguir con la Ley número 5.

Ley Número 5: Casi todo depende de su prestigio; defiéndalo a muerte

"Su renombre y su prestigio constituyen la piedra angular del poder. Basta el prestigio para intimidar y ganar. Sin embargo, una vez que decae, usted se tornará vulnerable y será atacado por todos los flancos.
Convierta su prestigio en una fortaleza inexpugnable. Manténgase alerta frente a cualquier tipo de ataques potenciales y desbarátelos antes de que se produzcan.
Al mismo tiempo, aprenda a destruir a sus enemigos abriendo brechas en la reputación de ellos. Luego de un paso al costado y
deje que la opinión pública los crucifique."


"El prestigio consiste en hacer hermoso aquello que uno está obligado a realizar". - Alfred Victor De Vigny

Para esta ley aplica el dicho que dice "Crea fama y échate a dormir" como anillo al dedo.

El principio primario es esta ley es que el prestigio y la imagen que damos lo es todo. Sin embargo, y a pesar de que la ley tiene una fuerte connotación política, vamos a tratar de ampliar su rango hacia todas las esferas.

Algunas personas tienen el muy alto aprecio su "buen nombre", englobando bajo este término a todo lo que se refiere a su imagen pública.
Ahora, no hay que tener un puesto de mando para tener una proyección pública, ya que todos tenemos personas en nuestro entorno que tienen un concepto de nuestra persona, y en base a ello interactúan con nosotros.

Dependiendo de dicha imagen, así mismo nuestras probabilidades de éxito en la vida aumentarán o disminuirán.
Otro valor agregado al proyectar una buena imágen es que nuestra capacidad de influenciar sobre las personas aumenta, ya que nuestra imágen nos ayuda e intimida a las personas, dándonos un aire de persona de confianza y con autoridad.

Por ejemplo, si la mayoría de las personas a nuestro alrededor nos consideran una persona de poco confiar y chismosa, lo mas probable es que difícilmente podamos manipularlos, en el buen sentido de la palabra, ya que nos evadirán cuantas veces sea necesario.
Ello nos producirá un aislamiento que nos privará de muchas de las bondades de disfrutar de una buena imagen, las cuales son innumerables pero entre las principales estaría el gozar de la ayuda y estimación de los demás.

Ahora, cuando queremos decir "imagen" nos referimos a una auténtica, no a una fachada, ya que muchas personas expertas en el arte de crearse una fachada de persona de bien, cuando en el trasfondo lo que hay es lo directamente opuesto.


Independientemente de lo que piensen los demás deberemos procurarnos una imagen pero a nosotros mismos, misma basada en nuestros principios y que nos permita mirarnos a la cara en un espejo sin asomo de culpa o remordimiento.

Por supuesto que nunca faltarán las personas mal intencionadas que tratarán - con razón o sin razón aclaro - de "enlodar" nuestro honor y como la ley lo dice TENEMOS que defender el mismo a como de lugar, ya que aunque usted tenga todo el dinero del mundo, si tiene mala fama se verá impedido de realizar muchos de sus negocios y planes.

Si es político, peor aún, ya que le impedirá gozar del favor popular y lo mas probable es que en las próximas elecciones pierda el puesto por el que tan arduamente luchó.

Hay innumerables ejemplos de políticos cuya imagen se deterioró hace muchos años y que aún décadas después no pueden aspirar a cargos de elección popular debido a esos actos del pasado que lo acompañarán toda su vida.
Bien reza la frase: "Los viejos pecados tienen largas sombras".

Después que un político u hombre de negocios pierde su buena imagen automáticamente queda vulnerable ante sus detractores y enemigos y cuente con que le atacaran con furia y sin piedad hasta destruirle.

Utilice todos los medios posibles para defender su honra y trate de que el entorno que le interesa a usted se de cuenta de sus esfuerzos, de manera que al finalizar la lucha usted cuente con la confianza de ellos.

Si es posible aplique el principio que dice que "La mejor defensa es el ataque". Averigüe - si es que no lo sabe - quién o quienes son las personas que están conjurando en su contra y atáquelos sin piedad con todas las armas de las que disponga, principalmente utilizando la que ellos primeramente usaron, a saber destruyendo su imagen.

Aquí también valdría la pena mencionar que existen muchos ejemplos de hábiles políticos que supieron "voltear" todas las acusaciones y epítetos que les endilgaron sus detractores en su propia contra, destruyendo de paso al enemigo y haciendo que la opinión pública los crucificara.

Para ello el mandatario utilizará todos los medios a su alcance, siendo el mejor de ellos el crearse una imagen de persona perseguida injustamente - o sea un mártir - de manera que inspire en el pueblo la simpatía natural de las personas hacia los débiles y sobre los que no tienen como defenderse.
Esta es un arma muy útil para el lider hábil.

Para finalizar, la honra es algo con lo que se nace y que es muy útil en la vida. Cuide la suya con su vida, ya que como hemos mencionado, no importa si usted es rico o pobre: la honra es el bien mas valioso con el que se cuenta.

jueves, 11 de junio de 2009

Las 48 Leyes del Poder: Ley No. 4 - Diga siempre menos de lo necesario


Tal y como lo definimos en la introducción de esta serie de 48 artículos - véase el enlace http://yohelyav.blogspot.com/2009/06/las-48-leyes-del-poder-el-inicio-de-una.html - el propósito es analizar en su totalidad "Las 48 leyes del Poder".

Hoy vamos a seguir con la Ley número 4.

Ley Número 4: Diga siempre menos de lo necesario

"Cuando intente impresionar a la gente con palabras, tenga en cuenta que cuanto más diga tanto más vulnerable será y tanto menor control de la situación tendrá. Incluso cuando lo que diga sea sólo una banalidad, parecerá una idea original si la plantea de forma vaga, abierta y enigmática. Las personas poderosas impresionan e intimidan por su parquedad. Cuanto más hable, mayor será el riesgo de decir alguna tontería."


"La discreción en las palabras vale más que la elocuencia." - Francis Bacon



La discreción es una virtud que muy pocos cultivamos. Es de mucha utilidad en todos los campos y realmente creo que esta ley si es de aplicación universal, ya que en todos los aspectos le brindará beneficios al que la practique.

Esta ley está muy relacionada con la Ley Número 3 (ver http://yohelyav.blogspot.com/2009/06/las-48-leyes-del-poder-ley-no-3.html) y la práctica de ambas nos blindará contra las filtraciones innecesarios de información, con su consiguiente secuela de problemas.

Muchas veces en nuestro afán de quedar bien ante otros - jefes, superiores, familiares, compañeros, etc. - en lugar de ir al grano y plantear nuestro punto adornamos nuestra verdad con muchas palabras y para las finales nuestro interlocutor o quedará totalmente confundido o lo peor: no nos creerá.

Y lo mas triste es que probablemente estemos diciendo una verdad, pero por abusar del léxico no lo parece. Muchas veces en casos como este "Menos es mas".

Me ha tocado casos en mi vida laboral donde al tratar de explicarle a un cliente el porqué de un retraso en un trabajo, me molestaba en darle todos los detalles del caso para que él tuviera todos los elementos de juicio para comprender la situación.

Sin embargo - y no estoy diciendo que este comportamiento sea malo en el 100% de los casos - en muchas ocasiones me enteré posteriormente de que el cliente pensó de alguna de las siguientes formas:

  • "Me está mintiendo"
  • "No entendí nada"
  • "Se las quiere dar de inteligente"
  • "Si habla tanto es que está nervioso... algo anda mal"

Muchas veces si uno es escueto y se explica breve y sucintamente se gana uno mas la confianza de las personas que tratando de ilustrarlos sobre el tema.
A la mayoría solo le interesa que el trabajo se haga y a la fecha, por lo que no les interesan los detalles.

Además entre mas se quiera transmitir, mas probabilidades habrán de "meter la pata". Y probablemente estemos diciendo la verdad, pero por el hecho de no ser breves podemos ser mas propensos a decir cosas que nos pueden comprometer o peor aún: dejarnos mal o débiles.

Ahora otra arista de esta ley tiene que ver con su imagen. La que usted proyecta hacia los demás o hacia sus enemigos.
Siempre hay que ser muy cuidadoso con la apariencia que damos hacia los demás, ya que si actuamos de forma chabacana y rambulera así mismo nos van a tratar.

Siempre es bueno conservar un aura de misterio que nos de ese aire enigmático que a muchas personas les resulta irresistible, ya que siempre quieren estar "descifrando a la esfinge".

El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos. - Proverbio
Inclusive, cuando usted se encuentre en un apuro y no sepa que contestar, puede hacer que una respuesta desesperada e improvisada parezca brillante y original siempre y cuando la sepa "vender" a su público rodeándola de misterio y transmitiéndola de forma vaga.
De esa forma sus interlocutores hasta podrían tomarle por persona de pocas palabras pero sabia y eso es lo que importa.

Cuando se sabe todo no hay misterio. Y si no hay misterio, no hay arte.” - Roberto Cossa


Siempre es bueno guardarse algo para nosotros de manera que siempre los demás estén ansiosos por saber mas al respecto. No importa el tema: laboral, político, familiar, personal, etc., en todos estos campos es bueno crearnos una imagen de misterio y siempre dejar algo para después, al estilo de culebrón de TV, donde siempre nos dejan "enganchados" para querer ver el siguiente capítulo.

Si realmente queremos triunfar en la vida deberemos a partir de hoy empezar a cultivar un aura de misterio y a practicar la discreción y la parquedad.

Si somos demasiado transparentes las personas perderán su interés en nosotros y en todo lo que representemos y ello a la larga nos convertirá en personas carentes de atractivo para los negocios; política; y vida personal.

Esto aplica mucho para el terreno de la política donde la imágen lo es todo y donde estar en la mente colectiva se puede lograr a base de cultivar una imágen atractiva y de misterio que haga que la gente siempre esté pendiente de nuestras palbras y ansiando vernos en los medios.
Ello es una ciencia muy delicada donde el exceso de alguno de los ingredientes puede hacer que "explote" nuestra imágen en añicos y quedemos en ridículo ante el electorado, o aún peor: en el olvido.

Para un político la imágen lo es todo. Sea muy cuidadoso con ella y cultívela.

martes, 9 de junio de 2009

Las 48 Leyes del Poder: Ley No. 3 - Disimule sus intenciones


Tal y como lo definimos en la introducción de esta serie de 48 artículos - véase el enlace http://yohelyav.blogspot.com/2009/06/las-48-leyes-del-poder-el-inicio-de-una.html - el propósito es analizar en su totalidad "Las 48 leyes del Poder".

Hoy vamos a seguir con la Ley número 3.

Ley No. 3: Disimule sus intenciones

"Desconcierte a la gente y manténgala en la mayor ignorancia posible, sin revelar nunca el propósito de sus acciones. Si no tienen la menor idea de qué es lo que usted quiere lograr, les resultará imposible preparar una defensa. Condúzcalos por el camino de las falsas suposiciones, envuelvalos en una nube de humo y verá que, cuando al fin caigan en la cuenta de las verdaderas intenciones, ya será tarde para ellos."
Esta ley es sumamente importante y de una relevancia logística inmensurable. En realidad aplica para varios campos, pero principalmente para el laboral y para el político.

En esencia el mensaje es sencillo:

"Nunca demuestres tus verdaderas intenciones... y menos a tus enemigos"

Esta ley se deriva de la Ley No. 2 - ver http://yohelyav.blogspot.com/2009/06/las-48-leyes-del-poder-ley-no-2-nunca.html - en la cual se nos advertía de los peligros de confiar ciegamente en los amigos, y menos aún de los enemigos.

Cuando se está en una situación de competencia hay que tener mucho cuidado de que el enemigo sepa cuales son nuestras reales intenciones. Esto aplica también para el mundo de los negocios y de la negociación en el plano que sea, donde la información es poder y es deseable... siempre y cuando seamos nosotros mismos los beneficiarios de la misma.
Si son nuestros enemigos entonces resultará fatal para nosotros.

Es sumamente importante que una vez definido nuestro interés en algo y habiendo diseñado un plan para su consecución, nuestros enemigos no tengan ni la menor idea de nuestras reales intenciones.

Daremos mas luces sobre el tema utilizando un ejemplo: en un país del cual no quiero acordarme un grupo de parlamentarios presentó una ley mediante la cual los dueños de propiedades cercanas al mar podían titular sus tierras de manera que fueran dueños de las mismas.

La idea se le vendió a todos como una ley altruista que lo único que buscaba era justicia para los humildes panameños que no podían titular sus tierras por encontrarse a orilla de playa.

Todo el mundo estuvo de acuerdo con ello y hasta se le llamo "justicia social para los mas pobres".

Lo que no sabía la mayoría es que estos parlamentarios actuaban con la boca llena de dinero de un grupo de inversionistas extranjeros los cuales ya contaban con un fondo para que apenas se aprobara la ley y se finiquitaran todas las titulaciones comenzaran a ir de uno en uno a comprarles las recién tituladas tierras... y por supuesto por una bicoca.
Después procederían a urbanizar y a construir residencias de playa y resorts y de esa forma el metro cuadrado se dispararía a niveles estratosféricos.

Esto es completamente anti ético, sin embargo vemos en su mas pura expresión la aplicación de esta ley.

El único interés de los diputados proponentes era que las personas titularan sus tierras para que después terceras personas, previo pago de una "comisión" por supuesto, pudieran comprarlas por centavos.

Sin embargo ante el pueblo se vendía la idea como una acción de justicia, y donde lo que se buscaban era fines altruistas.

Por supuesto que esto es una forma poco edificante de la aplicación de esta ley, pero es que al igual que un arma, la misma se puede usar tanto para el bien como para el mal.

Volviendo al análisis de la ley, también es importante que sepamos ser discretos inclusive con nuestros allegados y amigos (ver análisis de la ley No. 2 http://yohelyav.blogspot.com/2009/06/las-48-leyes-del-poder-ley-no-2-nunca.html) ya que muchas veces no sabemos si nuestros planes despiertan el interés, codicia o envidia de alguno de ellos y puedan en consecuencia echar por tierra nuestros planes.

Uno de las grandes virtudes que hay que cultivar, y que acepto todavía no domino, es el arte de la discreción.
No es buena idea andar por allí contando todo lo que uno está haciendo; todo lo que uno tiene planeado; o peor aún el detalle de la vida personal.

Todo esto puede darle armas a personas que aparentemente son nuestros allegados o amigos y lo que en realidad desean es aprovecharse de nuestra candidez en su propio beneficio.

Es por ello que debemos volvernos expertos en disimular nuestras reales intenciones de manera que nadie tenga idea concreta sobre nuestros planes. El factor sorpresa - y mas aún en el ambiente laboral, político y comercial - es sumamente útil como arma de ataque.

El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos. - Proverbio español.
Autor: Yohel Amat

lunes, 8 de junio de 2009

Las 48 Leyes del Poder: Ley No. 2 - Nunca confíe demasiado en sus amigos; aprenda a utilizar a sus enemigos



Tal y como lo definimos en la introducción de esta serie de 48 artículos - véase el enlace http://yohelyav.blogspot.com/2009/06/las-48-leyes-del-poder-el-inicio-de-una.html - el propósito es analizar en su totalidad "Las 48 leyes del Poder".

Hoy vamos a seguir con la Ley número 2.

Ley No. 2: Nunca confíe demasiado en sus amigos; aprenda a utilizar a sus enemigos

"Desconfíe de los amigos; suelen ser los primeros en traicionarlo, ya que caen fácilmente presa de la envidia. También suelen convertirse en irrespetuosos y tiranos.
En cambio, emplee a quien haya sido su enemigo, y le será más leal que un amigo, ya que deberá hacer mayores esfuerzos por demostrar su adhesión. Lo cierto es que usted debe temer más a sus amigos que a sus enemigos. Si no tiene enemigos, busque la forma de creárselos."

Esta ley es una extraordinaria paradoja a la cual a primer vista es difícil encontrarle sentido. Sin embargo contiene, un claro mensaje: No confíes en tus amigos (por lo menos en la mayoría).

Hace muchos años un gran amigo - y jefe en aquella época - me dijo una frase que se me ha quedado grabada en la mente, pero que a veces me es difícil de adoptar: "No confíes ni en tu padre".

Aunque esta frase - y aplica lo mismo a la ley que estamos descifrando - pareciera exagerada, el principio es el mismo: nunca confíes del todo en nadie. Por lo menos en la mayoría de los casos.

El principal motivo por el cual existe esta ley es por algo muy sencillo: La gran mayoría de nosotros no sabemos la diferencia entre "conocidos" y amigos.

Muchas veces nos pasa que confiamos ciegamente en la gente asumiendo que son nuestros amigos, para que a la larga descubramos que dichas personas buscaban otros intereses que no necesariamente eran altruistas. Y a veces los resultados fueron devastadores para nosotros.

Parece mentira, pero a mi me encanta confiar en las personas, pero el tiempo me ha enseñado a tratar de discernir entre "amigos" y entre "conocidos". Es vital para nuestro futuro aprender y desarrollar esta habilidad.

Los "conocidos" son personas que tenemos que tratar, ya sea por trabajo; o por costumbre, pero el hecho es que para ganarse el título de amigo deberíamos ser mas exigentes al respecto.

"Nada hay más peligroso que un amigo ignorante; es mejor un enemigo razonable." - Jean de la Fontaine

Cuando la ley se refiere a que nuestros amigos pueden convertirse en "irrespetuosos y tiranos", creo que se refiere a situaciones específicas que todos hemos vivido.

¿Cuantas veces has hecho o dichos cosas bajo la presión de un amigo para que actuaras de acuerdo a sus designios? ¿Cuantas veces hemos actuado aún bajo nuestro disgusto solo por no incomodar a una amistad?

Inclusive me atrevo a decir que nosotros mismos lo hemos hecho así con nuestras amistades. Todos lo hacemos.

Ello, en mi concepto, marchita en si el concepto primario de la amistad que es aceptar a tu amigo tal y como es.

Generalmente cuando alguien esta en posición de ayudar un amigo -a nivel laboral me refiero - ello es una fuente casi fija de problemas.
Ello es así porque algunos "amigos" piensan que por el hecho de usted estar en una posición de decisión usted está obligado a emplearles como primera opción sin siquiera medir si están capacitados para el puesto o si tan siquiera están sintonizados con la misión y la visión de la empresa o institución.

Este tipo de situaciones han sido causa de desprestigio de particulares y principalmente de políticos, ya que por poner a un lado las normas habituales de conducta con respecto a la contratación de personal o subordinados caen en la trampa de la "amistad".

Si pudiésemos entender que un amigo que exige ayuda no es en realidad nuestro amigo, entonces nos ahorraríamos muchos problemas.

Nunca caigamos bajo la tiranía de un seudo amigo que en realidad lo único que le interesa es que le devolvamos todo lo que el ha hecho por nosotros.

Hay otro punto importante de conflictos causados por la presión de ayudar a un amigo que exige de nosotros. Nos referimos al caso de prestarle dinero a una amistad.

Las probabilidades de que esto desemboque en problemas es grande, ya que si nuestro amigo no nos paga - por el motivo que sea - entonces ello enturbiará una amistad que probablemente era valiosa para ambos pero que por dinero se desmoronó.

¿Quieres perder una amistad? Préstale dinero. ¡Ah!, y recuerda que también vas a perder el dinero.

"¿Acaso no destruimos a nuestros enemigos cuando los hacemos amigos nuestros?" - Jhamirley E. Marin Correa

Con respecto a los enemigos bien reza el dicho que dice: "A los amigos hay que tenerlos cerca; y a los enemigos aún mas cerca".

En realidad al tener a nuestros enemigos bajo nuestra égida ganaremos en que lo tenemos cerca para vigilarle y para someterlo a la vez por su dependencia de nosotros.

Un enemigo lejano e invisible tiene toda la libertad para complotar contra nosotros y es por ello que debemos estar alerta a lo que los mismos hagan.

"Nunca aleje a sus enemigos si tiene la oportunidad de mantenerlos a la vista. Por supuesto que también aplica el principio de que debe, a nivel laboral, reunir el perfil adecuado. No cometa el error de nombrar a alguien solo porque es su enemigo."

Aunque este principio aparentara que aplica solo al mundo de la política o al laboral, si lo analizamos bien aplica en cualquier circunstancia.

Ahora sobre la última parte de la ley, creo que allí estoy totalmente de acuerdo; si usted no tiene enemigos, entonces es una de dos:

  • Usted CREE que no tiene enemigos, pero los tiene - grave situación que le pone a usted en una situación muy desventajosa;
  • Si usted realmente no tiene enemigos, entonces preocúpese: va por la vida sin dejar huellas y probablemente está viviendo en un mundo de mediocridad donde al usted ser como todos los demás, sin destacarse en ninguna forma, se le ha sido fácil no granjearse ni la envidia ni el odio de nadie.
Si me preguntan, no se cual de las dos es peor. Miento: la segunda es la peor de las dos.

Si carecemos de enemigos es porque hasta el momento usted ha pasado por la vida como un fantasma, sin llamar la atención de nadie y sin "pisar callos".
Es lo mas normal del mundo que al ocupar nuestro lugar en el mundo y al hacer uso de l¡os talentos que el Señor nos dio despertemos la animadversión de muchas personas de nuestro entorno, ya que muchas personas son como el cangrejo: no quieren que nadie salga del caldero, por lo que cuando alguien intenta salir tratan inmediatamente de halarlo de vuelta.

"La diferencia entre los cangrejos y nosotros es que tenemos el libre albedrío de decidir si nos dejamos halar o si salimos hacia un mundo de realizaciones donde el cielo es el límite. Usted decide."

En próximas entregas seguiremos con la ley No. 3.

Autor: Yohel Amat

Las 48 Leyes del Poder: El inicio de una Odisea


Estoy a punto de embarcarme en una aventura de la cual no sé si saldré victorioso, ya que desde su inicio se muestra titánica.

Sin embargo lo voy a tomar como un ejercicio de análisis y de ejercicio intelectual, ya que mi objetivo no es otro que “diseccionar” una obra polémica, en mi concepto ya que no estoy de acuerdo en muchos de sus conceptos, sin embargo no deja de serme irresistible su lectura.

Se trata de una obra de los autores ROBERT GREENE y JOOST ELFFERS llamada “Las 48 Leyes del Poder”.

En este libro los autores plantean de una forma irreverente y frontal una serie de leyes o principios los cuales riñen con lo políticamente correcto y caen en el maquiavelismo más puro.
El principio básico del libro es: “No importan los medios. Lo que importa es el fin”.

Sin embargo la realidad es que muchos de los principios allí planteados pueden ser de utilidad sacándolos de contexto y llevándolos lo más posible al terreno de la ética.

La fascinación que tengo por este libro es simple: nunca me atreveria a practicar varios de dichas leyes, pero muy en el fondo las comparto y hasta apruebo algunas de ellas.

El mundo de los negocios; el laboral; a veces el familiar; y principalmente el mundo político, todos son escenarios de competencia. Y si pensamos que con poner la otra mejilla nos granjearemos simpatías o sentimientos de lástima que nos ayudarán a ser los ganadores, estamos totalmente equivocados.

Ahora, el hecho de que constantemente nos veamos en situación de competir con otros no quiere decir que tengamos que pasar por encima de los demás para lograr el tan anhelado premio.
Sin embargo una cosa es cierta: tampoco es justo que nosotros seamos uno de los peldaños para que otro se eleve y gane por encima de nosotros.

Es estúpido que tratemos de facilitarles las cosas a nuestra competencia – por no utilizar el término “enemigo” – solamente porque nuestros principios así lo dictan. Nuestra sobrevivencia depende de ello.

Es así que enfoco este libro como un manual del buen competidor – repito sacándolo de su contexto original – donde aprenderemos a como competir sin darle las herramientas a nuestros “enemigos” para derrotarnos en el camino.

Hay que recordar que “El conocimiento es poder”, por lo que a continuación comenzaré con el principio No. 1 y en entregas posteriores iré desarrollando el resto de las leyes.

No sé si podré con tan titánica tarea; o cuánto tiempo me tomará, pero lo que sí es cierto es que el viaje será fascinante.

Ley No. 1: Nunca le haga sombra a su amo

Esfuercese siempre por lograr que quienes están jerárquicamente por encima de usted se sientan cómodos con su sensación de superioridad.
No permita que sus deseos de complacerlos o impresionarlos lo induzcan a hacer ostentación de sus talentos y de su capacidad, ya que ello podrá generar un efecto opuesto al deseado, es decir, inspirar temor e inseguridad en sus superiores. Hágalos aparecer siempre más brillantes de lo que en realidad son... y accederá a la cumbre del poder.



Este principio es muy interesante y riñe con muchos de mis cánones de conducta, pero no deja de tener algo de cierto.

Durante mi larga vida laboral he podido notar que no todas las personas en posiciones de mando manejan su situación de poder de la forma más constructiva posible.

Si a ello le sumamos que sus puestos dependen de resultados y metas alcanzables en un lapso de tiempo definido, y que por los logros alcanzados serán auditados; entonces todo ello produce en dichos directivos una sensación de ansiedad y estrés que los lleva fácilmente a la paranoia.
A este grupo le llamaremos “los ratones": Viven constantemente en situación de pánico.

Los ratones por todos lados empiezan a ver complots y personas que atentan en contra de su persona y ello les crea una gran inseguridad y temor a la pérdida de su posición dominante.

Ahora hay otro grupo altamente competitivo que lo único que anhela es el poder por el poder “per se”, por lo que constantemente hacen todo lo que esté en a su alcance para ascender en la escalera jerárquica y para ellos TODOS, superiores y subalternos, son competencia.

Está de más resaltar que este último grupo es altamente peligroso, ya que no actúan bajo el miedo, sino bajo el hambre de poder, lo cual los vuelve seres implacables y altamente destructivos. Es muy peligroso - casi suicida - enfrentarse a ellos frontalmente.
A este grupo los llamaremos “los tiburones”.

Ahora, no cometamos el error de pensar que un tiburón es más peligroso que un ratón, ya que las probabilidades de encontrarse con un tiburón o con un ratón son mayores para este último. Y hay que recordar que hasta el ratón más cobarde, si se ve acorralado morderá con furia.

Esta ley lo que trata de decirnos es que no es buena idea pavonearse ante nuestros jefes, y más aún si usted sabe que son tiburones.
Lo más inteligente es trabajar eficientemente y no hacer ostentación de ello para no herir susceptibilidades o para no “asustar” a sus superiores.

Ahora, si nuestro objetivo es ascender de puesto, quizás usted podría pensar que esta ley le obliga al conformismo y a la resignación. En mi concepto nada está más alejado de la verdad.

Lo que se estaría logrando, hipotéticamente, es silenciosa pero efectivamente levantar una imagen de empleado eficiente y capaz, que con seguridad añadirá aliados a nuestra intención de ascender de puesto. Dichos aliados serían los que más nos convienen: nuestros jefes.

Si nuestros superiores no nos ven como una amenaza, sino como elementos claves para su propio ascenso o para su propia sobrevivencia, entonces nuestro trabajo estaría asegurado, guardando las proporciones por supuesto, y las posibilidades de que logremos nuestros objetivos serán mayores.

En otras leyes se amplía un poco más lo necesario para diseñar nuestra propia estrategia de ascenso dentro del competitivo mundo laboral, pero ello lo veremos en la medida que desarrollemos los análisis de estas leyes.
Esto aplica más aún en el caso de que estemos en la base de la pirámide.

Bueno hemos terminado con la primera de las leyes. Faltan 47, por lo que les agradecemos si nos hacen llegar sus comentarios al respecto y esperamos que les sea de mucha utilidad.

Para los que estén intersados aqui hay un enlace para bajar un extracto del libro de marras: http://www.ziddu.com/download/5104495/8407173-48-Leyes-Del-Poder2.pdf.html

Autor: Yohel Amat