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domingo, 29 de agosto de 2010

El Arte de la Guerra « ** PANA LETRAS ** La opinión de cientos de autores panameños sobre temas de interes en Panamá

La opinión del Abogado, Administrador de Empresas y Docente Universitario…

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Miguel A. Boloboski Ferreira -

Una adecuada estrategia lo es todo. Siempre ha sido así, desde el Génesis, cualquiera que éste sea.  Estrategia, es el conjunto de acciones que se implementan en un contexto determinado con el claro objetivo de lograr el fin propuesto. Las hay para todo orden de propósitos: “estrategias políticas, empresariales, de marketing, militar, de juegos, de aprendizaje, de enseñanza y en fin, un largo etcétera. Ha sido también, pilar en la perfección y avance en la evolución de las especies, siendo según Darwin y su teoría de la selección natural, los más aptos y no los más fuertes los que finalmente sobreviven. Incluso, Dios y la Madre Naturaleza nos conversan y se manifiestan día a día de sus estrategias.

Sun Tzu, el más antiguo y famoso de los estrategas modernos que durante siglos ha influido el pensamiento político, militar y empresarial del mundo, decía en su libro El Arte de la Guerra, que el supremo refinamiento en el arte de la guerra es combatir los planes del enemigo; someter al ejército enemigo sin combate; tomar sus ciudades (posesiones) sin efectuar el asalto y derrocar al contrincante sin operaciones prolongadas (El Blitzkrieg o guerra relámpago de los alemanes durante la segunda guerra es un ejemplo de esto último) Para Sun Tzu, entre los pasos que aseguraban el camino a la victoria estaban, conocer a tu enemigo y conocerte a ti mismo.

En Política Aristóteles expuso la teoría clásica de las seis formas posibles de gobierno, agrupándolas y confrontándolas conceptualmente dentro del marco del bien común o gobiernos puros, versus, el bien particular o gobiernos impuros. Así, la Democracia enmarcada dentro del bien común o gobierno puro, puede terminar en Demagogia o gobierno impuro; la Aristocracia puede degradarse a Oligarquía, y la Monarquía puede derivar en Tiranía. Sin lugar a dudas, cada una de las seis posibles formas de gobierno son el corolario o fruto de una estrategia previamente establecida, que es ejecutada dentro de un contexto histórico particular en donde la consecuencia lógica debiera ser el logro de una de ellas, finalidad planteada como objetivo.

Pero ¿podrían las tres degradaciones (Tiranía, Oligarquía, Demagogia) conjugarse en único actor o régimen? Si bien varios candidatos deben haber, los más próximos a este peligroso concepto de Tríada y sus muchas variantes estarían gestándose en el cono sur de América.

No olvidemos que ante todo, Estrategia es Arte y es Ciencia, amalgama esta que reconoce que la vida del ser humano se proyecta más allá de lo meramente racional; pues es emoción, es fantasía, es mito y son sueños.  Por consiguiente conducirse de acuerdo con las leyes de la naturaleza y en respeto a los demás, es en definitiva, “el arte de saber convivir”

<>Artículo publicado el 26 de agosto de 2010 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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domingo, 5 de julio de 2009

Las 48 Leyes del Poder: Ley No. 10 - El peligro de contagio: Evite a los perdedores y los desdichados

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Ya hemos llegado a la décima ley y les confieso que este proyecto ha sido de mucha edificación para mi y la verdad es que ha expandido mi mente. Espero que las de ustedes también.

Tal y como lo definimos en la introducción de esta serie de 48 artículos - véase el enlace http://yohelyav.blogspot.com/2009/06/las-48-leyes-del-poder-el-inicio-de-una.html - el propósito es analizar en su totalidad "Las 48 leyes del Poder".
Hoy vamos a seguir con la Ley número 10.

Ley No. 10: “El peligro de contagio: Evite a los perdedores y los desdichados”

La desdicha de los demás puede conducirlo a la muerte: los estados de ánimo son tan contagiosos como una enfermedad infecciosa. Aunque sienta que debe tenderle una mano a alguien que se está hundiendo, lo único que logrará con ello será acelerar su propia caída. A menudo, los perdedores, son artífices de su propia desgracia y terminan por transmitirla a quien quiere ayudarlos. Evítelos y, en cambio, frecuente a individuos ganadores y felices.

No frecuentes las malas compañías, no sea que aumente su número. - George Herbert

Esta ley lo que plantea es que evitemos alternar ese tipo de personas que abundan en la vida diaria y que se pueden reconocer por diferentes nombres: mediocres; “roba sueños”; pesimistas; llorones; ignorantes; deprimidos; desdichados; materialistas; etc.

Una de las máximas mas importantes es aquella que dice: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.
Yo diría: “Dime a quién frecuentas y te diré en que te convertirás”.

Esta ley no es arrogante – todos tenemos algo de perdedores o le hemos sido en épocas de nuestras vida – ya que su interés no es decir que nos llenemos de soberbia y asumamos que somos ganadores y por ello debemos ahora discriminar a los perdedores.

En realidad el sentirse ganador es un estado mental, ya que cuando logramos alcanzar nuestras metas – el epítome del ser humano exitoso – inmediatamente debemos trazarnos otras nuevas, ya que la naturaleza humana siempre nos impele a siempre desear más.

El problema es que muchos de nuestros semejantes eligen ser conformistas que asumen que ya alcanzaron su potencial máximo en la vida y por ello se asientan en su círculo de confort y de allí ya no salen nunca más.

Ahora, este tipo de personas al ser personas “grises” en realidad ni aportan ni restan al tener una relación con ellos, ya sea de trabajo o de amistad.
He allí el problema: no aportan ya nada nuevo al mundo a su alrededor. Son personas muertas en vida.

Como decía un gran pensador: “Hay personas que fallecieron a los 65 años, pero murieron a los 30.

Las personas que en realidad debemos evitar a toda costa son aquellas que además de ser perdedores en su vida se enorgullecen o - peor aún - hacen alarde de ello.

Los perdedores siempre ven el problema y no la solución. Van esparciendo por donde van sus estados de ánimo – generalmente negativos - contagiando a todos a su alrededor.

Sus conversaciones casi siempre versan sobre lo cara que están las cosas; sobre lo corrupto que es el gobierno de turno; sobre lo desgraciados que son en su trabajo; sobre su pobreza crónica; etc.
En fin, una retahíla de desgracias que vierten sobre el pobre mortal que se preste a escucharle.

En la obra “Los Pilares de la Metafísica”, del escritor Rubén Cedeño, uno se sus párrafos dice lo siguiente:

Muchas veces hay cosas, patrones, que no nos lo han inculcado, pero que están en el medio ambiente, porque los pensamientos son cosas.
De repente pasa una señora por una calle y está triste y va dejando tras de sí, su estela de tristeza. La gente que va detrás absorbe sus pensamientos e ideas.
Así nos damos cuenta que muchas veces tenemos sentimientos que no son nuestros, sino de los demás. Podemos, a través del poder de la mente, negar todo eso y no permitir que esas cosas nos dañen. Podemos decir: “Yo no quiero que nada negativo venga a mí”.

Precisamente ese es el espíritu de la presente ley: no permitir que los demás nos contagien con sus mensajes de negatividad o mediocridad.

Ahora, es absolutamente imposible proponerse no frecuentar a ninguna de estas personas, ya que nuestro diario vivir está lleno de individuos así, de manera que lo que tenemos que aprender es a blindarnos de sus efluvios de miseria y desgracia.

Cuando inevitablemente tengamos que convivir con personas así, deberemos hacerles saber que nosotros no estamos en la misma frecuencia – de forma elegante, sutil, constante y amable por supuesto – de manera que gradualmente se aburrirán y nos dejarán en paz.

Si realmente deseamos ser personas de éxito en la vida deberemos revalorar las personas en nuestro entorno y determinar una a una si las mismas nos están ayudando – directa o indirectamente – ha alcanzar nuestras metas; a ser mejores personas.

Aprendamos a identificar la que nos sirven de lastre en nuestra carrera al éxito y comencemos a apartarlos de nuestro diario vivir.
De no ser posible, apliquemos la política ya planteada de “blindarnos” ante sus pésimos mensajes y filosofías.

¿Cual es la mejor manera de ser exitosos? Aprender de aquellos que ya lo son.
Busque a su alrededor personas que le aporten ideas; que escuchen sus planes y metas y le guíen en caso de estar equivocados. En fin rodéese de ganadores.

Lo ideal sería conseguir un mentor que nos enseñe las reglas del éxito y nos guíe a alcanzar nuestras metas con el menor esfuerzo y tiempo posible.

Muchas veces un mentor no tiene que ser necesariamente una persona: puede ser un libro; un audio libro; una grabación. Lo que sea que nos ayude a aprender a dominar ese arte de “vivir a plenitud” y que no se enseña en ninguna universidad.

Ahora, ello no quiere decir que si conocemos una persona que está viviendo en la desgracia y en la mediocridad no se merezca un poco de nuestra ayuda. Al contrario.

Aprendamos a reconocer dentro de ese grupo – que debe ser muy numeroso – de desdichados a nuestro alrededor a aquellos que todavía tengan alguna esperanza de redención y por medio de nuestra compañía; material escrito; material auditivo; o lo que usted se le ocurra, ayúdelos a salir de ese profundo pozo en el que se encuentran. Ellos se lo agradecerán.

Recordemos entonces que nuestro camino hacia el alcance de nuestras metas no debemos hacerlo más difícil por medio de frecuentar personas que en nada nos van a ayudar al logro de las mismas.
Dixi.

Autor: Yohel Amat V.

sábado, 27 de junio de 2009

Las 48 Leyes del Poder: Ley No. 8 - Haga que la gente vaya hacia usted y, de ser necesario, utilice la carnada más adecuada para lograrlo

image11s Tal y como lo definimos en la introducción de esta serie de 48 artículos - véase el enlace http://yohelyav.blogspot.com/2009/06/las-48-leyes-del-poder-el-inicio-de-una.html - el propósito es analizar en su totalidad "Las 48 leyes del Poder".
Hoy vamos a seguir con la Ley número 8.

Ley No. 8: “Haga que la gente vaya hacia usted y, de ser necesario, utilice la carnada más adecuada para lograrlo”

Cuando obligue a otro a actuar, deberá ser usted quien en todo momento ejerza el control. Siempre es mejor lograr que su contrincante se acerque a usted y abandone, en este proceso, sus propios fines. Atráigalo con ganancias fabulosas... y después proceda a actuar. Usted tiene todos los ases en la mano.

A esta ley se le puede dar muchas connotaciones, pero en este caso me voy a concentrar en las connotaciones comerciales y de negocios que conlleva.

El principio es simple:

Atraiga a sus clientes a como de lugar y como sea – siempre dentro del margen de la ley y de las buenas prácticas, por supuesto -.

Es un principio universal que los clientes no se van a atropellar a llegar a su negocio; o a llamar para decirle “véndame”, simplemente porque si.
Ellos necesitan ser atraídos.

La mejor forma de hacerlo es por medio de la publicidad.

Un negocio que no se promociona a si mismo no existe para la gran masa de consumidores.
Lo mas importante al inicio es lograr los primeros clientes, y ellos – créanme, se los digo por experiencia propia – es sumamente difícil, y sin un plan de mercadeo, prácticamente imposible.

Ahora, para muchas personas y compañías, “mercadeo” es sinónimo de costosas campañas publicitarias de varios miles de dólares. Nada más lejos de la realidad.

Según la RAE, “marketing” (mercadotecnia) es “Conjunto de principios y prácticas que buscan el aumento del comercio, especialmente de la demanda”. Por ningún lado dice que hay que invertir miles de billetes para practicar el mercadeo.
Por supuesto que si usted dispone de presupuesto para realizar una campaña de publicidad con todas las de la ley, entonces ¡QUE ESTA ESPERANDO!

Sin embargo la mayoría de los negocios noveles no disponen de presupuesto para invertir en campañas profesionales de promoción de su negocio, ya sea por no disponer de capital o por conservadurismo.
Siendo así, es importante acotar que para promocionar un negocio nuevo no hay que disponer de grandes sumas de dinero para ello.

Uno de los medios mas efectivos es la radio. En nuestra ciudad habían dos noticieros matutinos – cada uno liderado por un carismático periodista de vieja data y de mucha influencia en el medio – cada uno de los cuales tenían una amplia sintonía a todo lo largo de mi región natal.
Prácticamente la sintonía era total, en las mañanas.

Siendo así, ese era el medio ideal para anunciarse, ya que contaba con una audiencia cautiva y que era exactamente lo que se busca.
Los precios comparados con la televisión y con otros medios son muy convenientes versus la efectividad del mensaje.

Otros medios muy buenos para negocios incipientes son escritos, principalmente los periódicos, volantes y anuncios.

Generalmente en el ámbito escrito, los periódicos gozan de muy buena influencia sobre la opinión pública. Casi en todos los países siempre hay un periódico líder que diariamente tiene lectores por el orden de las seis cifras.

Como los medios escritos generalmente viven es de la publicidad, siempre estarán interesados en toda clase de anunciantes, inclusive los pequeños.
Siempre tienen opciones variopintas para que uno escoja dentro del presupuesto disponible, y en el peor de los casos quedan los clasificados, mismos que son la alternativa más adecuada para los negocios con exiguo presupuesto publicitario.

Dentro del ámbito de los medios escritos también han demostrado ser bastante buenos como elemento publicitario las volantes y los anuncios.

Mucha gente contrata jóvenes que vayan a recorrer las calles a entregar una volante donde se describan las bondades del negocio del contratante de manera que interese a la persona a acercarse a sus instalaciones a “curiosear”. Lo importante es despertar la curiosidad del prospecto.

También estila mucho los anuncios – de los que se pegan – para ponerlos en sitios estratégicos donde diariamente pasen cientos de personas y puedan leerlo; como, por ejemplo, los tableros de anuncios de los principales supermercados – donde se anuncia de todo -.

Por último – y no menos importante – actualmente se cuenta con herramientas tecnológicas y de alcance masivo que no implican ningún tipo de logística, y que en algunos de los casos pueden ser hasta gratis: las redes sociales y los email.

Si de verdad desea promocionar su negocio, lo mejor es inscribirse a título personal y empresarial en sitios como Facebook o Myspace y de esa forma compartir con sus actuales conocidos las bondades de su empresa.
Inclusive dichas redes sirven para que usted consiga nuevos prospectos para su negocio. Las posibilidades son ilimitadas.

Por otra parte, hay muchas compañías que por un precio módico pueden hacerle llegar un correo promocional de su compañía a decenas de miles de direcciones de correo electrónico de manera que usted pueda enviar su mensaje a la gran masa de prospectos que usted desea atraer.

Resumiendo: marketing no significa que haya que invertir miles de dólares en un campaña publicitaria profesional. Hay que hacer uso de los recursos que haya a nuestro alcance, pero lo importante es que sepan que existimos y atraer al prospecto a nuestro ámbito donde nosotros tenemos el control y ya solo será cosa de saber vender nuestro producto para convertirlo en lo que deseamos: un cliente.

Autor: Yohel Amat (http://yohelyav.blogspot.com/)