miércoles, 30 de diciembre de 2009
¡FELIZ AÑO 2010!
domingo, 27 de diciembre de 2009
¿Existe el ambiente de trabajo perfecto?
Imaginemos esto:
Una oficina donde todos los trabajadores son cooperadores, pro activos y con iniciativa.
Las personas con mando son humildes y escuchan a su alrededor y no solo se regodean en sus propios egos, sino que fomentan no solo la capacitación sino el desarrollo personal integral en todos sus subalternos.
Los colaboradores siempre dan esa “milla extra” y por ello son recompensados, no siempre en dinero, pero si en consideración, beneficios y apoyo emocional, ya que la administración de la empresa está consciente de que no todo es dinero y que para muchos de los colaboradores lo importante es sentirse útiles y que se reconozca su trabajo.
En éstas compañías se fomenta la eficiencia a todos los niveles y se estimula la programación y la planeación, de manera que se reduzcan al mínimo las incidencias de los indeseables “imprevistos” que son los que rompen las agendas y atrasan el trabajo a nivel individual; como consecuencia de ello a nivel grupal y finalmente a todos y cada uno de los rincones de la compañía.
Un efecto colateral de éste sistema de trabajo es que las personas pueden trabajar en base a un horario fijo, contando con que podrán salir siempre a una hora fija y de esa forma tener una vida familiar y personal plena y no utilizar el hogar solo como dormitorio, ya que siempre llegamos a diferentes horas y nunca temprano, debido a que siempre hay una crisis que resolver.
Los colaboradores también tienen sentido de pertenencia y por ello cuidan las cosas de la compañía como si fueran suyas y tratan siempre de que su trabajo sea eficiente y puntual, de manera que todos – principalmente él mismo – estén orgullosos de su labor.
Esa compañía se llama “La Tierra de Nunca Jamás”.
En muchas ocasiones hemos estado refunfuñando por las condiciones existentes en nuestros trabajos y siempre estamos con el ansia de salir de uno para ir a otro donde “las cosas serán mejor”.
En situaciones extremas quizás ello sea la mejor alternativa, pero en la mayoría de los casos nuestro ambiente de trabajo no es tan malo, sino que lo estamos comparando con la compañía que describimos al inicio de la presente. Y cómo su nombre lo dice, la misma no existe.
Todos los negocios tratan de ser buenos en todo, pero la mayoría de las veces o no son buenos en nada o son muy buenos sólo en algunos puntos.
Las compañías que son consideradas con sus empleados y les escuchan, puede ser que no tengan buenos salarios. Otras compañías tienen salarios de ensueño, pero a cambio quieren el alma, corazón, vida y – principalmente – tiempo del empleado con su consiguiente secuela de problemas personales y familiares a causa que siempre está en el trabajo.
Lo que quiero ilustrar es que muchas veces, con un ligero cambio de paradigma o siendo más directo con las personas que podrían mejorar el ambiente de trabajo en la empresa podríamos cambiar nuestro entorno y entonces sí empezar a trabajar en un ambiente menos hostil; que fomente el trabajo en grupo; donde haya respeto mutuo y mucha sinergia.
Creo que soñar no cuesta nada.
Autor: Yohel Amat
viernes, 25 de diciembre de 2009
Ferris Bueller’s Day Off o remembranzas de los años idos
Hoy en día de Navidad me tope en la TV local con una película del año 1986, la cual le da título a la presente columna y que en países de habla hispana se conoció como “Un Experto en Diversión”.
Dicha película me trae muchos recuerdos, ya que desde que salió a la luz tuve el privilegio de verla y desde la primera vista – tengo varias acumuladas – se convirtió en un clásico personal.
Si desean saber el argumento, sigan el enlace sin embargo les puedo adelantar que en esencia es una oda y exaltación a la juventud y al aprovechamiento del tiempo que estamos viviendo.
En la cinta, los tres protagonistas se escapan del colegio y deciden ir en el carro del padre de uno de ellos a pasar un día libre.
Pasean; se “cuelan” en un restaurante fino; van al museo; irrumpen en un desfile y arman un karaoke apoteósico; todo ello salpicado por escapadas, redenciones, confesiones y sustos gratuitos.
Estos recuerdos me traen sentimientos encontrados, ya que por una parte el hecho de saber que ya han pasado 23 años desde que vi ésta película, me recuerda que ya tengo 45 años y que el tiempo cada vez apremia más.
Por otra parte, hizo que recordara otras épocas de mi vida - ¿Mas simples? ¿Mas sencillas? ¿Mejores? – y allí asomó su inocente rostro la melancolía, trayendo con ella su secuela de tristeza y añoranza.
Cada vez refuerzo más mi convicción de que tengo que apurar mis proyectos y aprovechar el tiempo que me queda, ya que no quiero estar dentro de 20 años añorando las cosas que AHORA experimento y que puedo hacer.
Al menos ahora tengo control.
Autor: Yohel Amat
domingo, 20 de diciembre de 2009
Opinión:Que difícil es tomar decisiones difíciles
Para ello hagamos todas las todas las consultas posibles, incluyendo en ellas a las personas que se puedan afectar por las consecuencias de nuestra decisión. Nunca deberemos actuar guiados por nuestros sentimientos o por la premura, ya que ambos son malos consejeros. Durante mi vida he tomado muchas malas decisiones e inclusive, he experimentado la circunstancia de que he hecho algunas cosas por medios equivocados o basados en mala información y a la larga resultó haber sido la mejor decisión.
El tema de la toma de decisiones es terreno fértil para la especulación, ya que en la mayoría de los casos nadie sabe las consecuencias finales de nuestras decisiones, ya que las mismas sólo son evidentes con el paso del tiempo. En mi caso me prepararé para enfrentar varios elementos trascendentales que tengo por delante y ruégole al cielo por paciencia y sabiduría. Autor: YOHEL AMAT Mensaje enviado desde mi BlackBerry® de +Móvil!
Opinión: John Fogerty como epítome de una utopía
El vídeo fue filmado - especulo yo - en la granja de Fogerty, a saber el típico rancho de "cowboys" norteamericano: cercas blancas; ganado; amplios espacios abiertos; una gran casa en el centro del terreno; niños corriendo en plena alegría y libertad; etc.
En esencia el ambiente era totalmente paradisiaco, bucólico y natural. Mientras veía el vídeo me dejé llevar por lo bella de la melodía y por la hermosa letra que ostenta.
Sin embargo de repente siento en mi pecho una opresión y una angustia tan súbita, sorprendente y dolorosa que -siendo preso de ella - las lágrimas fluyeron sin yo poderlo evitar. Después que recuperé el control de mis sentimientos, procedí a tratar de dilucidar que era lo que me había pasado, ya que estaba plenamente consciente de que la causa de mi trastorno no había sido por la canción "per se", sino por la idea que vendían las imágenes. Yo provengo del interior de mi país y por ello amo el campo y el estilo calmo y lento de la vida de la campiña de mi país. Al ver las imágenes de éste vídeo todo el peso de vivir en una gran ciudad; la vorágine del día a día; lo duro de la vida; el horror de la realidad y de sus implacables designios, todo ello aunado había causado que por un momento mi espíritu sucumbiera por el peso conjunto de todos éstos elementos y que con ello la angustia saliera rampante con rumbo fijo a mi corazón a estrujarlo con saña. Cuando ello sucede uno puede caer en la trampa de pensar en lo afortunado que es Fogerty si realmente vive el día a día rodeado de su familia y en una ambiente tan paradisiaco y contrastante con mi actual vivir. Digo trampa, porque es muy fácil pensar que Fogerty disfruta de algo tan deseado por mi persona, pero sin pensar en las cosas por las que tuvo que pasar para llegar a ello. Fogerty era el alma y corazón de CCR y ello fue causa de muchas fricciones dentro de la banda, a resultas de la envidia y el resentimiento debido a su preponderante influencia a la hora de la toma de decisiones trascendentales para el grupo.
Durante su breve existencia éste grupo generó infinidades de éxitos, todos compuestos por John. A la larga las tensiones socavaron las bases de CCR y el grupo se disolvió.
Fogerty tuvo que asistir al final de un sueño y de la fama y gloria que él mismo le había brindado por pocos años. Por suerte Fogerty - y ello explica el hecho de que sea considerado un sobreviviente - siempre ha tenido una personalidad, ego y carácter muy fuerte.
Ello le permitió poder sobrevivir a lo que le esperaba: muchas batallas legales con su antigua disquera. Fruto de esto, Fogerty estuvo por décadas sin poder disfrutar de las regalías que producían las canciones que él mismo había compuesto y que eran tan queridas por él.
Ello le causó que no pudiera disfrutar de la prosperidad que se merecía por su creatividad como compositor y por años tuvo una inconsistente y frustrada carrera como solista, a consecuencia de tantas batallas en los tribunales para poder recuperar su patrimonio.
Tuvieron que pasar casi 30 años para que todo se dilucidara y para que todo volviera a su dueño original. Meditar en ésto me ha hecho pensar que todo lo bueno en la vida cuesta mucho esfuerzo, trabajo y persistencia y que el hecho de pensar que la grama de nuestro vecino aparente ser más verde que la nuestra no quiere decir que realmente sea así.
Y de serlo, siempre es bueno tener en cuenta que ese verde intenso casi siempre tiene un precio directamente proporcional a su matiz. Autor: YOHEL AMAT Mensaje enviado desde mi BlackBerry® de +Móvil!
jueves, 17 de diciembre de 2009
Realmente vale la pena?
Siempre estaremos en la libertad de abandonar un proyecto, siempre y cuando nuestra decisión esté basada en un profundo análisis y no en decisiones basadas en emociones, o peor aún: en la pereza o en la comodidad del momento, descuidando el largo plazo. Para dilucidar la pregunta que le da título a la presente columna, la respuesta sólo la podemos dar nosotros mismos. Autor: YOHEL AMAT
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miércoles, 16 de diciembre de 2009
Esperas agradecimiento? Espéralo sentado
No importa si se trata de familia cercana o de amigos de años: cada quién está inmerso en el horror de sus cuitas diarias. Liberémonos de ese infantil e inútil anhelo de aprobación y concentrémonos en buscar las palmaditas en la espalda de los dos seres que realmente nunca nos olvidan: Dios y nosotros mismos. Autor: YOHEL AMAT
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