viernes, 19 de junio de 2009

Las 48 Leyes del Poder: Ley No. 6 - Busque llamar la atención a cualquier precio

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Tal y como lo definimos en la introducción de esta serie de 48 artículos - véase el enlace http://yohelyav.blogspot.com/2009/06/las-48-leyes-del-poder-el-inicio-de-una.html - el propósito es analizar en su totalidad "Las 48 leyes del Poder".
Hoy vamos a seguir con la Ley número 6.

Ley Número 6: Busque llamar la atención a cualquier precio

Todo es juzgado por su apariencia; lo que no se ve no cuenta. Nunca acepte perderse en el anonimato de la multitud o ser sepultado por el olvido. Ponga todas sus fuerzas en destacarse. Conviértase en un imán que concentre la atención de los demás, mostrándose más grande, más atractivo y más misterioso que la gran masa, tímida y anodina.

"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales". - Bertolt Brecht

Esta ley definitivamente que aplica mas a personas que están en situación de poder. En consecuencia voy a “virar” la ley no para que la apliquemos – aunque si usted está en situación de poder lo puede hacer con toda libertad – sino para que sepamos identificar a esos políticos y abusadores que nos la aplican a nosotros mismos.

El principio es muy simple: “No importa si hablan bien o mal de mi. Lo que importa es que hablen”.

Para un político es sumamente importante estar en la palestra pública, principalmente aquellos que dependen del voto popular, ya que nunca el anonimato a ayudado a ganar una elección.

Hago esta aclaración, ya que hay políticos y funcionarios públicos que no dependen del voto para ocupar su cargo y entonces sucede lo contrario: les beneficia el anonimato para poder actuar a la sombra y antes de que la opinión pública se de cuenta de sus actos.
Este tipo de políticos actúa solapadamente y desean todo lo contrario a lo que esta ley predica: ansían la seguridad que le brinda el anonimato.

De esta forma puede hacer todo tipo de prebendas, ya que rara vez podrán fiscalizar a tiempo sus actos la opinión pública, ya que ni siquiera saben que existe.

Si es un político hábil, sabrá actuar de manera que no deje huellas; y si es inevitable dejar algún rastro siempre se asegurará de que en su entorno haya un “chivo expiatorio” de manera que si por si acaso estalla el escándalo el nunca sea quién cargue con la culpa, o por lo menos que quede la duda en el aire sobre su responsabilidad en el mismo.

Volviendo al tema que nos atañe, las masas siempre están buscando un destello de luz que las distraiga de sus aciagas vidas y les de algo en que entretenerse.

Esto lo ilustra claramente la frase “Panem et circenses” (“Pan y circo”), esbozada por el poeta romano Juvenal, la cual ilustra como los políticos y gobiernos en general para distraer la opinión pública hacia donde les conviene – ya sea hacia ellos para llamar la atención y congraciarse con los votantes; o hacia otro lado para disfrazar un escándalo – recurren a viejas estratagemas como: anuncios publicitarios; artículos escritos en los medios; escándalos; apariciones en la televisión; divulgación de la vida personal; inclusive hacen uso de la caridad y de las filantropía – hipócritamente, por supuesto en la mayoría de los casos – para demostrar lo caritativos que son.

Por supuesto que todas estas artimañas lo único que buscan es que el político esté siempre en la mente del colectivo votante de manera que siempre recuerden su nombre y cara, ya que ello le asegurará una posible reelección en el futuro.

Es triste que la gran masa popular raras veces sepa discernir entre el político hipócrita y el que realmente destaca porque está haciendo su trabajo, y debido a esa ignorancia o falta de discernimiento es que los políticos corruptos hacen de su puesto una “carrera” y pernoctan en él por años a costa de los impuestos de los ciudadanos.

Un mi país existió un mandatario que a pesar de que no cumplió con la mayoría de las promesas que hizo en campaña, se retiró del puesto ostentando un alto porcentaje de aceptación, a pesar de que el porcentaje correspondiente a su gestión estaba por el suelo.

Aquí tenemos un ejemplo del absurdo cometido por las masas al separar al mandatario de su gestión cuando es la cabeza del mismo.
Sin embargo este malabarismo político y de imagen lo supo aprovechar el mandatario utilizando para ello su apariencia dócil e inofensiva para inspirar confianza y simpatía en el electorado mientras que él o sus secuaces hicieron lo que les dio la gana.

Para mantenerse siempre en las noticias y en la mente del colectivo se las ingeniaba para inaugurar hasta la obra mas ínfima – aunque el costo del viaje de él y toda su comitiva costara casi lo mismo que la obra a inaugurar – de manera que todo el tiempo apareciera en el mas importante de los medios: la televisión.

Un político que no sepa venderse a si mismo, nunca llegara a la cima” – pareciera ser el grito de guerra de los políticos ambiciosos.

La peor desgracia que le puede ocurrir a un político es ser olvidado, ya que ello le garantizará el fracaso en su futuro político.

comp_230220091134 Autor: Yohel Amat

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